Replantearse en qué soñar

Hoy quiero compartir con vosotros el texto que le escribí a Ricard, un amigo de la uni, que escribió un libro sobre su experiencia allí e intenta inspirar a gente que se sienta perdida en esa época de la vida. Me pidió que le escribiera unas letras para que aparecieran en su novela, así que ahí va:

Conocí a Ricard (o Bruno) en la universidad. Fue la primera persona que me encontré y hablé. Recuerdo que éramos bastante distintos, yo mucho más relajado y con desapego a casi todo, él más involucrado y aplicado en todo. Aunque creo que compartíamos dos cosas, nuestra mente nunca paraba de pensar, cuestionar y exigirnos; y no estábamos muy receptivos a seguir las dinámicas etílicas de diversión imperantes. Yo al final caí por ese camino, él se mantuvo firme. Siguió su camino con dedicación, demasiado extrema quizá. Se podía sentir el estrés que llevaba en algunos momentos del curso, que llegaba a ser contraproducente en todos los sentidos.

Pero yo seguía mi relajado camino, no muy planteado del todo. Como bien dice Ricard en el libro “mucha gente estudia políticas porque tienen miedo de reconocer que no saben qué quiere para su vida.” Somos los hijos de una generación que casi vivió sin estudios, para ellos la universidad es lo más importante y, explícita o implícitamente, te obligan a estudiar algo. Sin pensarlo. Como una cadena de montaje, tu mente debe pasar por los distintos niveles lo más rápido posible, sin cuestionar, sin saber la utilidad o tus preferencias. Lo importante es sacarte los papelitos, los certificados que aseguren que has pasado por esa cadena. Así que la mitad nos encontrábamos ahí. Nos dijeron que debíamos escoger, con límite de tiempo, el futuro de nuestras vidas; y como a cualquiera le gusta hablar de política, pues escogíamos eso.

Poniéndome técnico y reivindicativo, quizá tengamos que replantearse ese sistema o, más bien, esa creencia. ¿Como vamos a escoger con 17-18 años qué hacer con nuestras vidas, si tan solo hemos vivido entre las paredes de un instituto? Queremos copiar la educación escandinava sin dudarlo. Luego nos olvidamos que la mayoría de sus estudiantes, cuando salen del instituto, se toman un tiempo para escoger. Sin fecha limite, sin presiones, viendo mundo, viajando o buscándose la vida. Conociendo algo más que la alienante educación para saber cuál es su verdadera vocación. Mientras, muchos de nosotros, perdemos tiempo, recursos y pasión por carreras inacabadas y totalmente inútiles.

Y ahí me encontraba yo. Empezando el segundo año y intentándome arrancar la idea confusa de que debía seguir haciendo algo que no me apasionaba. Engañándome, diciéndome que era mi camino. Porque lo fácil es seguir lo establecido, por muy duro que sea el sendero, es más seguro que el abismo de la incertidumbre. Pero mi ausencia de pasión hacía que cada vez mi dejadez fuera a más y mi tiempo en la universidad de lo más inútil.

Con todo ello decidí romper con esa vida. Sabía que un título universitario abría puertas a muchas cosas y que había iniciado uno que, si lo dejaba, debería volver a andar. Pero sentía que mi momento era ahora, que la vida estaba plagado de “lo dejo para más tarde, cuando termine esto”. Era joven, tenía la energía y el tiempo que no tendría jamás, con la única atadura de una carrera que no quería cursar.

Así que acabé con la única atadura que me retenía y ningún aprecio le tenía. En una semana me despedí de mis amigos más íntimos y, conflictivamente, de mis padres. Cogí mi mochila y, con poco dinero en mi bolsillo, emprendí un viaje de rumbo difuso; con el simple objetivo de probarme y conocer, saber de que soy capaz y sentir la vida en lo más esencial y puro. Vivir el hambre en mis pieles, perderme como se pierden los que no tienen destino, hacer de los poemas inspiradores algo real y tangible. Hacer de mi vida, poesía.

Aprendí que solo tú te impones los límites a tu libertad. Si simplemente te dejas fluir por tus sueños o impulsos, de aquello que quieres experimentar o vivir, de esa persona que quieres ser, por encima de los miedos; conseguirás hacer aquello que te propongas. Sobrepasando los miedos inculcados, de que tus sueños sean estúpidos, imposibles o extraños, solo porque salen del camino social alquitranado, como diría Chinato.

También aprendí, que un sueño no debe basarse en el éxito o el fracaso. Para que un sueño sea verdadero, debe apasionarte el camino, no la meta. Si tú sueño es ser escritor, no debes enfocarlo en el éxito, en escribir un bestseller y estar forrado. No, si tú sueño es ser escritor es porque tú sueño es escribir. Así que escribe con pasión y con ganas, vive tu sueño y si al final te encuentras un fracaso, al menos habrás andado un camino de ensueño.

Y con ello en mente me adentré en mi proyecto: Expedición Sin Fronteras. Con él pretendo ser el más joven en visitar todos los países del mundo, batir un Récord Guinness y con ello recaudar dinero para Médicos Sin Fronteras.

Enfrascado en este proyecto me enteré, casi de la misma forma que Ricard se enteró que dejé la universidad, de que él también la había dejado. Supongo que sorprende siempre que pasa con gente que nos estamos sacando la carrera con buena nota. Aunque me sorprendió más que yo le inspirara. Mezcla de estupefacción y halago, sobretodo al leer lo que está consiguiendo expresar después de haber dado ese paso, quizá empujado por mi. Viendo todo lo que es capaz de hacer después de salir de ese lugar que no era el suyo.

Espero mucha fortuna con tu nuevo camino, que se ve cargado de pasión. Ojalá la transmitas fuerte y consigas inspirar a mucha gente a, simplemente, replantearse en qué soñar.

Un abrazo.

Oscar.

ahí. Aunque aquí hable un poco, demasiado, de mí; os paso el enlace del libro, por si os apetece conocer un poco más profundamente la historia de Ricard y como encontró su camino. Una historia real e inspiradora.

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Permíteme danzar en la oscuridad

Y no se como hacerlo. No se si es de ser cobarde, o de ser valiente. No se si es lo que conviene, o un error más. No se si lo haré bien o lo haré mal. No se nada. Pero creo que esta vez tengo que decir un adiós contundente y definitivo.

Y si me preguntas de nuevo, no quiero hacerlo. No quiero dejar de escucharte, no quiero dejar de conocerte, no quiero dejar de sorprenderme. ¿Pero y si, con adiós o sin, ya fuera a dejar de hacerlo?

Siempre he querido luchar por lo que valía la pena, y eso me ha llevado a derrotas absurdas, a heridas profundas de desilusión, que no sanan, pero de las que ignoro sin pretenderlo. Y quizá sea hora de dejar de luchar, de darse cuenta de las cicatrices que uno tiene por batallar a la busca de cortos y escuetos trozos de luz.

El problema es que brillas. Brillas demasiado dentro de una oscura alma, y quizá eso es lo que me haga aún más difícil esta decisión. Aunque quizá solo yo te hice brillar. O quizá estaba harto de tanta oscuridad, que una pequeña vela me cegaba el mundo… de tal manera que solo veía oscuridad.

Y suena algo raro, pero después de mucho tiempo acompañándome me hiciste sentir solo. Me di cuenta más tarde, que mientras la gente se alegraba, me abrazaba y me besaba, yo seguía sintiendo que nada me unía a ellos, que estaba solo. Ellos sentían una conexión que se me hacía vacua y sigo sintiéndome más vacío, cuando la única vela que observaba vacila en apagarse.

Y no hace falta que me digas que no entendí nada. Porque muchas veces no entiendo nada y no me importa. Quiero ser sincero a mi mismo y a mis sentimientos, y cada vez creo que me importa menos lo que tú sientas. Miento. Me importa y mucho. Por eso no quiero escucharlo, no quiero saber lo que ya se, o que me sorprendas para que acabe siendo más empático.

Siempre sorprendes, pero creo que aquí no lo harás. Sé de que se trataba. A los dos nos gustaba oír que le interesábamos a alguien. A todo el mundo le gusta, y durante mucho tiempo solo seguía por eso, por el tonteo y porque siempre reconforta que alguien te envíe sus verdes corazones aunque sea en las antípodas y sabiendo que se trataba de una conversación finita.

Pero entre la broma y el tonteo, te conocí. Lo que empezó con simple superficialidad fue avanzando a descubrir tu ser, que con cada sorpresa más interesante me parecía. Y mientras recuerdo que es un mundo extraño tú ni siquiera recuerdas el nombre que quise compartir contigo. Porque íbamos a distintas velocidades, quizá estábamos en distintas circunstancias.

Cuando me acompañabas me sentía más solo, aunque más feliz. Tú ya tenías a gente que sabías cómo iluminarlas. Pero yo no tenía tiempo, ni quizá fuerzas, en buscar en la oscuridad la luz de las sombras.

Por eso debo apagarte. Aunque ahora brilles tenue, sigo sin ver más que esa luz. Y mientras no pueda huir a otro sitio debo hacerlo. Y habrá oscuridad; completa, implacable y aterradora. Pero déjame danzar en la tenebrosidad. Chocándome, lastimándome, mientras que mis ojos empiecen a distinguir siluetas y al final, poder disfrutar de lo que me rodea, sin reminiscencia artificial.

Se que no te gustan los dramas, pero he aquí el mío. Mi vida es una serie de desilusiones constantes, de las que solo me quito ilusionándome de nuevo con cosas que ni sé, como si nada antes hubiera pasado. Esta vez en que el hastío no florecería en tu ser. Y quizá ahora estoy parando a tiempo, o quizá ya tarde. Quizá por miedo, quizá por sensatez.

Siempre he ido divagando entre conversaciones que me llenan, creando en mi mente nuevas palabras que más tarde puedan crear lo que me dio la primera vez. Mientras, mi atormentada mente, mis inseguridades o lo que mierda sea, acaban cansando a la otra persona, mientras que se aleja dejándome todos los versos en la boca.

Al principio todo fluye bien, fácil y sencillo, pero luego lo complico todo y se vuelve estéril. No se seguir, no se mantenerme, hasta sentir que las relaciones humanas me superan. Algo que quizá te hubiera sorprendido al principio, pero que ahora seguramente ya sospechabas.

Contigo me asusté al echarte de menos y se que eso precipitó todo a que ese cansancio llegara. Y por eso ahora soy más consciente de que aquella precipitación debía haber sido el contundente adiós.

Creo que aún puedo guardar el recuerdo como algo bonito, rememorando feliz cuando me dijiste que te di mucha vida. Aunque eso conlleve a que mis ojos tarden más en aclimatarse en la oscuridad. Porque aún deseo que esa conversación vuelva, aún deseo verte, aun deseo oírte, aún deseo que el adiós jamás llegue. Sigues siendo muy interesante, pero mejor sigue iluminando a quien pueda estar con tu llama sin el eterno movimiento, a quien parado junto a ti tenga tiempo de ver en la oscuridad. Quizá yo necesite vivir en la tiniebla para ver en ella al instante.

Y te pediría que no contestaras a esto, que no lo hicieras más duro, aunque una parte de mi desea que lo hagas. Si lo necesitas hazlo. Pero sino, no hace falta. No me lo pongas más difícil.

Siento todo esto. Mi mente es complicada y estúpida. No se hacer nada fácil. Siempre complicando todo con los dramas que me carcomen y desearía que no estuvieran. Quizá ahora entiendas que yo estoy más loco que tú. Quizá te ayude yo también a destruir todo, si cabe, un poco más. Porque ya da igual que me entiendas o no.

Quizá de aquí tres años me acuerde de ti. Quizá consigas esa exclusiva. Quizá el mundo se nos haga pequeño por un corto instante del tiempo. Quizá algún día, por primera vez, hagamos más pequeña la lista, en vez de agrandarla. Puedes quedarte con eso si quieres, pero yo debo empezar a creer que no será así.

Sigue brillando luz de loto, no hay nada moñas que te pueda decir, porque ya sabes que eres una diosa. Gracias por dejarme bailar en el Olimpo, gracias por darme luz, pero ahora debo aprender a danzar de nuevo en la oscuridad.

Cayendo por el desfiladero

Y no me imaginaba escribiendo esto… no creía que llegaría. Sentía el impulso, la necesidad de hacerlo, pero me refrenaba. Como si el escribir esto fuera aceptarlo. Fuera aceptar que mi corazón se abría de nuevo a ilusiones vacías, al precipicio de la inevitable caída, con las afiladas rocas de la decepción esperando en el fondo.

Pero no puedo evitarlo. Me encanta andar por el desfiladero, soñando con la bellas vistas, asomándome a lo que poco se ve, aunque no haya una mano que me sujete del inevitable tropiezo. Quizá creía tenerla, quizá soñaba tenerla, como un oasis en un desierto de conversaciones vacuas e insulsas.

Pero me enganche a ti. Me gustaban, y aún me gustan, nuestras conversaciones profundas, en las que nos abríamos el alma. Y desde una isla desierta desconecte del mundo entero menos de ti. Paseaba por la playa escuchándote hablar y, por primera vez en mucho tiempo, como si estuviera a solas con alguien. Desde la soledad física y la lejanía más grande posible, me sentí más cerca y acompañado que nunca.

Y después de un eternidad escuchando “no”, me encontraba un tímido “si” a cada esquina de tus verdes pensamientos. Quiero pensar que fue eso, no quiero ser el tonto que se engatusa con caracteres en una pantalla, con voces distintas y dispersas por las ondas.

Pero me torturo a mi mismo recordando conversaciones que me llenaban de un modo que casi había olvidado. Reteniendo ese poema en el que añorabas a aquel que te leía y agradeciendo de poder repetir mil veces la vez que me leíste. Desgarrándome con la nostalgia de esas mañanas que me despertaba con los pensamientos que te suscitaba durante el día. De cuando soñabas que te abrazaba y yo soñaba que tus sueños se realizaban.

Y la tortura más profunda no es recordar. Es ver como voy avanzando cada vez más rápido, más rápido que tú. Alejándome sin parar llegando a sitios que tú quizá ni llegues. Para valorar tus letras de tal manera que tú quizá nunca te plantees. Creando una distancia tan grande como falaz. Xk si en la otra punta del globo te sentí cerca, como nuestros dispares sentimientos no van a hacernos sentir lejos?

Y quizá ahora exagere y tan solo sea la duda la que me incite a recordarte. No sabíamos si en otras circunstancias hubiéramos conectado, pero ¿como hubiera sido todo si ahora no tuviéramos esa distancia insalvable?

Pero a la vez es bonito pensar, que sin que yo estuviera en las antípodas jamás te hubiera conocido. Es bonito pensar que si no hubiera sido por esta distancia implacable nunca nos hubiéramos sentido tan cerca. Es bonito pensar que gracias al no poder vernos he conectado con alguien maravilloso.

Y escribo haciendo todo grandilocuente. Porque se que no hay ese amor en mis palabras. ¿Como voy a enamorarme de alguien de quien jamás he visto su sonrisa? Pero no niego que me has dejado descolocado. Porque quien sabe, quizá de aquí tres años nos acordemos del otro. Quizá de aquí tres años hagamos todo aquello que queríamos hacernos. Quizá de aquí tres años nos reunamos bajo las mágicas luces de la aurora que nos deben, dándonos todos esos abrazos que nos prometimos. Porque si tan lejos nos sentimos cerca, ¿Como será el tenernos entre nuestros brazos?

Guía definitiva del Camino de Santiago

Realmente soy un enamorado del Camino y tengo algo de experiencia. He caminado por  6 de ellos, durante 4 peregrinajes distintos, he estado en casi todas las épocas del año excepto en otoño, he hecho de hospitalero en un par de albergues y, en definitiva, he pasado más de 5 meses de mi corta vida en él y no descarto pasarme algún tiempo más.

Intentaré resolver las dudas más comunes, pero siempre des de mi experiencia y como A MÍ me ha gustado más hacer el Camino. Pero si algo bueno tiene este, es que cada uno lo hace a su manera, de ahí esa diversidad tan rica que se encuentra en él.

Principales cuestiones

Historia del Camino

La peregrinación se ha hecho durante siglos. Cada año jacobeo (cuando el 25 de julio cae en domingo) se abre la puerta este de la catedral y gente de todo el mundo iniciaba una peregrinación a Santiago para ver el apóstol. Se hacía (y mucha gente aún lo hace) por creencias religiosas, promesas, para pedirle algo a Santiago ,etc. Antaño, incluso se hacía términos jurídicos, como una especie de castigo o redención.

En fin, el Camino fue decayendo en la época contemporánea y ahí aparece el papel de Elías Valiña. En los años ochenta empezó a señalizar el Camino  para resucitar la peregrinación. Se dice que cuando la Guardia Civil lo paró preguntando que hacía, respondió con un: “preparando una invasión”. Marcó todo el Camino desde Francia con las famosas flechas amarillas, cuyo color se debe a que era pintura sobrante de la señalización en carreteras.

Buste de Elias Valiño en O Cebreiro

A poco a poco el numero de peregrinos fue aumentando y es en el año jacobeo de 1993 cuando la Xunta de Galicia se interesó por potenciar el Camino y empezar a llenarlo de infraestructura.

A partir de entonces el Camino De Santiago ha crecido exponencialmente hasta el punto de que cada año más de 300.000 personas hagan la peregrinación.

¿Qué es el Camino De Santiago?

Seguramente muchos sabréis de que trata. Su nombre ya lo dice: un camino que lleva a Santiago de Compostela y que se hace andando. Pero ahí ya hay una de las grandes confusiones. El Camino no es solo uno, sino varios que se van adjuntando hasta llegar a la capital gallega.

El Camino se puede hacer andando, en bicicleta o en caballo. Sí, este último es algo raro y poco común, aunque últimamente algunas empresas ofrecen esa experiencia en algunos tramos. Para hacer el postureo.

Tu Camino puede empezar desde donde quieras ya que pasa por casi todos los lugares de España y muchos de Europa. Aunque los menos conocidos se mezclarn con GR o otras rutas de senerismo, literalmente puedes empezar a andar desde casa. Aún así para más comodidad y menos hay algunos que son más famosos y con más infraestructura.

Estos son los Caminos que se muestran en la credencial, ¡pero hay muchos más!

Para hacer el Camino se necesita una Credencial, que acredita que eres peregrino. Se necesita para los albergues públicos y algunos privados. Su coste no pasa de un par de euros.

Allá donde duermas tendrás que mostrar tu credencial del peregrino y os la sellarán con el sello propio del albergue, así se corrobora que vas haciendo el Camino. También podéis ir sellando en las iglesias que paséis o para los beatos de la cerveza y el vino, en el bar donde toméis la caña. 

Burgos. Yo también soy algo beato

Al llegar a Santiago se presentará esa Credencial en La Oficina del Peregrino y os darán una Compostelana, un diploma corroborando que has hecho el Camino de Santiago. Os preguntarán la motivación de vuestro camino. Si es religioso os darán una Compostelana con unos dibujos más currados, mientras que si das otro motivo la ornamentación es algo más simple y sosa.

¿Cuánto es la distancia mínima para conseguir la Compostela?

La distancia mínima son 100 kilómetros. Por esa razón mucha gente empieza el Camino desde Sárria, a 112 km de Santiago. Es la manera de hacer el Camino en esa semana libre que tienes.

Mi opinión personal es que mejor no hacerlo. No he conocido a nadie que no le haya gustado la experiencia llevando unas cuantas semanas andando. Sin embargo mucha gente que no ha disfrutado del Camino haciendo esos 100 km.

No queriendo llegar a la masificación gallega.

Una razón es porque esos 100 km están masificados y se vuelve todo un destino turístico. Mucha gente tratando de hacer negocio y todo muy artificial y comercial.

Aunque creo que la razón de más peso es que en el Camino siempre hay una primera fase que es la física. Normalmente dura entre 3 días y una semana. Esa fase tu cuerpo se esta haciendo a andar cada día con la mochila encima, por lo que vas a estar agotado todo el día, con agujetas y literalmente reventado. Al pasar esa fase tu cuerpo se aclimata y a los pocos minutos de terminar tu etapa estará como nuevo y podrás disfrutar mucho más y pasar otras fases. Si haces solo esos 100 km, tan solo vas a sufrir físicamente.

¿Qué es mejor, en bici o andando?

Personalmente, a mi me gusta más andando. Aunque si te gusta la bici es una buena opción. Para mi lo que tiene la bici es que es más difícil hacer grupos o amigos que vayan contigo todo el Camino, ya que los ritmos son muy distintos. Aunque también es cierto que en el Camino Francés, el más transitado, seguro que encuentras personas que lleven el mismo ritmo

Eso sí la bicicleta te da más libertad para moverte y ir a los lugares que más desees. Incluso conocí a una pareja Argentina que se compraron unas bicicletas malas y baratas con las que iban al mismo ritmo que los peregrinos que andan, disfrutando a poco a poco del Camino. Me pareció una bella forma de hacerlo.

¿Cuánto se camina al día?

De media todo el mundo camina unos 25 km al día, mientras que en bici unos 50-60. Aunque en bici varía mucho, ya que muchas veces se hace como reto deportivo y te puedes encontrar a gente que hace 50 o otros que 140. Es más, un ciclista profesional se hizo los 780 km del más famoso camino en 24 horas.

Lo que hay que tener claro es que cada uno tiene su ritmo. Hay gente que de media hace 15 km, normalmente gente mayor y jubilada que tiene todo el tiempo del mundo. Mientras otros van a toda pastilla y se hacen unos 35 – 40 km al día. Pero no forcéis el ritmo por temas de tiempo, mucha gente que lo hace puede acabar acarreando lesiones y no poder acabarlo. Conozco muchos casos.

¿Por que hacer el Camino?

Los motivos sobrepasan lo puramente religioso, hay razones espirituales, pero también culturales, gastronómicos, deportivos, turísticos o, incluso, para ligar. Y sí, hay más ligoteo que muchos sábados noche. Aunque hay historias más bonitas como reconfortar relaciones, llevar las cenizas de algún ser querido o la historia de Irati y Dani.

Dani e Irati. Los dos llevan las botas de su respectivo ser querido que falleció.

Para mí cada Camino ha sido una experiencia única. Donde he conocido a un montón de gente, experiencias y lugares. Se trata de un largo viaje en el que uno aprende mucho, sobre que es lo realmente necesario (créeme después de 7 horas con lo “necesario” en la espalda acabas seleccionando muy bien lo que sí necesitas), aprendes sobre otras culturas, de qué realmente eres capaz, etc.

Lo cierto es que es difícil explicar a alguien que no ha vivido el Camino lo que significa para quien lo hace. Se trata de un lugar especial donde se vive todo más, las personas son mucho más abiertas, puedes descubrir cientos de lugares turísticos y para nada turísticos, pero muy bellos. Realmente desconectas, no te llega tanto la información y tampoco la buscas.

Uno de esos lugares.

Lo sé, como cualquier otro viaje. Lo único que al andar tanto tiempo sientes realmente las distancias y crees que estás realmente lejos de casa, aunque con el transporte actual al día siguiente estarías de vuelta. Pero esa percepción es distinta, me sentí más lejos de casa en el Camino que en China, y no es broma. Te sientes lejos y empiezas a ver todo con más perspectiva y alejado; los problemas parecen menos.

No quiero dar la turra con todo esto, para ello ya está el libro que escribí de mi primer viaje en el que gran parte de él trato el Camino De Santiago. Llevo meses viajando por el mundo y el Camino ha sido de mis mejores momentos y he conocido viajeros muy experimentados que igualmente esta experiencia les ha marcado muchísimo.

¿Se trata de una experiencia religiosa?

Si es lo que buscas sí. Obviamente el Camino tiene un peso cristiano muy fuerte y si deseas vivir una experiencia religiosa la vivirás. En cada pueblo donde duermas tendrás la misa del peregrino en las iglesias, e incluso muchas parroquias tienen sus propios albergues en los que intentan hacer la estancia algo más espiritual que en los otros.

Para otros la experiencia espiritual no tiene nada que ver con el cristianismo y lo toman más como la energía que transmite el Camino, conexiones, etc.

Mientras que están los que se lo toman por motivos mucho más variados y que no tienen nada que ver con la religión. Hay quien ni siquiera va a entrar en la catedral de Santiago, cosa que hice yo en mi último Camino.

¿Qué Camino escoger?

Todos los que yo he hecho tienen su encanto y me han gustado. Así que simplemente os haré un poco la descripción de cada uno y sus ventajas y desventajas.

Camino Francés. (790 km desde Roncesvalles)

Este es el camino más famoso y a la vez el más masificado. Lo que tiene bueno es su infraestructura, encontraras alojamiento en cualquier lugar y del gusto de cada uno. Al haber mucho alojamiento tienes mucha más libertad para escoger cuánto caminar cada día, ya que cada pocos kilómetros hay donde dormir.

Además es el que exige menos forma física. Eso supone que tiene momentos muy tediosos. El Camino cruza la Meseta de lleno, lo que supone eternas llanuras con exactamente el mismo paisaje durante horas y horas. Pero creo que, a la vez, forma parte de su belleza.

Para mí el problema más gordo es la masificación. Hasta León se soporta bien, el problema empieza a llegar ahí, mucha gente empieza desde esos últimos 280km, más desde Astorga (230) donde se adjunta la Vía de la Plata, o desde Ponferrada (180).

 

Pero el problema gordo viene después de Sárria, los últimos 100 km. Allí realmente se une muchísima gente, es casi imposible quedarse solo un instante, además que ya llevan un rollo muy distinto al tuyo después de andar tanto. Encima se vuelve un poco una carrera para encontrar sitio en los albergues (por eso recomiendo reservar estos últimos km, sobretodo si sois un grupo).

Camino Primitivo. (312 km desde Oviedo)

Representa el Camino que hizo el Rey Alfonso II para ir a ver los restos de Santiago cuando aparecieron y se usó hasta que la reconquista abrió el Camino Francés que es más sencillo. La infraestructura es buena, hay albergues en casi todos los pueblos, conque cada uno puede programar las etapas que desee. Los paisajes son realmente bellos, pero es mucho más duro que el Francés, ya que se cruzan los picos de Europa.

Camino Primitivo

Eso sí, una recomendación obligada es la ruta de Hospitales. Se trata de una antigua calzada romana, y por donde pasaba el camino por aquel entonces. La alternativa es ir hasta Pola de Allande y subir desde allí, una subida mucho más dura que hospitales. Realmente vale la pena cogerla ya que en ella están las ruinas de los primeros hospitales (albergues) para peregrinos del Camino, además de momentos de auténtica naturaleza salvaje, con caballos salvajes rondando por allí.

Para coger esta ruta recomiendo no parar en Salas y hacer unos 7 km más hasta Bodenaya,  para mi el mejor albergue del Camino por lo acogedor que es David, su hospitalero. Lo mejor es comer en Casa Pachón en Salas y luego subir. Muy buenas raciones.

Al avanzar esos 7 km luego se puede pasar de Tineo a Campiello al día siguiente y desde ahí hacer la ruta de Hospitales. Pensad que son 30 km sin nada, ni tiendas, ni pueblos, ni siquiera fuentes. ¡Así que id preparados!

Camino aragonés (162 km desde Samport)

Este Camino engancha con el Francés en Puente la Reina, pasando por Jaca. Es otra alternativa para cruzar el Pirineo. Yo no lo he hecho, pero sé de buena mano de que es de los más duros del Camino, aunque con paisajes increíbles.

camino del norte (815 km desde Irún)

Un Camino precioso y también muy duro, sobretodo la zona de Guipúzcua. Los paisajes son muy bonitos y en todo momento vas a encontrar monte y playa. Además en zonas de Asturias, cerca de la costa, hay cuevas para visitar que valen mucho la pena.

Tema de infrastructura no está muy preparado. Sobretodo en invierno en la zona del país Vasco, aunque siempre hay algún tipo de alojamiento que no sea específico del Camino. La señalización no está tan marcada como los otros Camino y en algunos momentos es posible perderse, pero preguntando a los lugareños puedes volver a incorporarte fácilmente.

camino portugués (119 km desde Tuy)

El Camino se puede empezar desde mucho antes que Tuy, Oporto es una buena opción. Realmente no he hecho este Camino pero conozco a mucha gente que sí. Dicen que los paísajes son preciosos y algo positivo es que llegaréis a Santiago sin que el Camino se junte con los últimos 100 km masificados del Francés.

VÍA DE LA PLATA (705 km desde sEVILLA HASTA ASTORGA)

Se trata de la antigua ruta romana con la que quedaría conectada Sevilla y Oviedo. El Camino va de Sevilla a Astorga, aunque de allí se podría subir a Oviedo por el Camino de San San Salvador, uno de los más duros y más bonitos.

Este Camino cruza Extremadura y Castilla, pasando por las llanuras imposibles de la Estepa y cruzando maravillas naturales como Monfragüe o la Sierra de Béjar. Conozco la zona y me atrevería a decir que en verano pierde su encanto. A mi me gusta más el verde de los campos e incluso ver alguno de los picos nevados, además que el calor pega muy fuerte por esa zona en verano.

Tema de infrastructura hay la justa. Tocará hacer etapas largas y cruzar alguno campos de pasto, aunque esto último también pasa en otros caminos. Los albergues mantienen su esencia y aún no ha llegado la comercialización. Quizá una buena manera de hacer un Camino más auténtico.

Eso sí, dicen las malas lenguas que es un Camino de viejos. Lo cierto es que es más de alguno me comentó eso, mucho jubilado del norte de Europa, cosa que para los jóvenes lo volvía un poco aburrido.

camino Sanabrés (368 km desde granja de moruela)

Haciendo al Vía de la Plata llega un momento en el que hay que decidir. Seguir hasta Astorga y juntarse con el Camino Francés, o desviarse hacia el Oeste para ir directos a Santiago cruzando toda la preciosa zona de Sanabria.

Este Camino solo he hecho los km desde Ourense hasta Santiago, aunque en sentido contrario. Se trata de un Camino muy calmado y bonito, para nada masificado y que tiene un punto fuerte. Te libras de la masificación de los últimos 100km, perdón por insistir pero creerme, es un importante dato. Además la entrada a Santiago desde el Sur es algo más bonita, ya que ves la catedral desde lejos, algo mágico.

camino Catalán (325 km desde montserrat hasta jaca)

He puesto el Camino Catalán más famoso, ya que hay dos variantes. La primera sube hasta los pirineos, donde en Jaca se junta con el aragonés. La segunda se desvía en Tárrega dirección Lleida, donde en los Monegros se junta con el Camino del Ebro, hasta llegar a Logroño.

Yo hice el segundo. Lo cierto es que pasas por ciudades preciosas como Zaragoza o Lleida, que siempre ganan un matiz al llegar a ellas andando. Pero los Monegros es un verdadero reto. Pueblos muy alejados, rutas muy largas y aburridas, además de que si llueve se vuelve impracticable y debes andar por la Nacional. Aunque caminar por el Ebro tiene su encanto. Aunque creo que es la opción más sensata si se hace en invierno.

Si queréis encontrar peregrinos deberá ser en verano, y la gran mayoría lo hace en bicicleta. No está muy bien señalizado, al menos el que va por Lleida, pero en Montserrat te darán una guía con alojamientos o, incluso, allí donde el municipio o las iglesias acogen a los peregrinos altruistamente.

Realmente se puede empezar el Camino desde cualquier lugar de Catalunya. La señalización a Montserrat esta por todos lados, ya que es la peregrinación catalana por excelencia. Aunque desde Tortosa se puede ir siguiendo la vera del Ebro, o por los pirineos. Desde cualquier otro lugar podrás llegar a Montserrat y desde ahí camino a Santiago. Eso sí, recomiendo llevar algún mapa o algo para no perderse y saber a que pueblos tienes que ir, a veces hay que hacer auténticos malabares para encontrar o entender las flechas.

conclusión

En definitiva, si no te importa la masificación y lo que buscas es la facilidad de una buena infraestructura, el Camino Francés es tu opción. También lo recomendaría si decides hacerlo en invierno, ya que es el que mantiene más albergues abiertos, no muchos, pero si los justos para hacer el Camino con comodidad.

Si hicieras el Camino en verano, te recomendaría el del norte o el portugués. Climas más templados en los que se puede soportar el calor y en caso de que apretara tienes el mar allí en frente para refrescarte. Eso sí, el del norte exige algo más de forma física.

Si tienes ganas de senderismo de montaña, el primitivo es tu Camino, o sino hacer la parte del Aragonés. Si deseas recorrer la meseta por la Vía de la Plata, en un Camino calmado que mantiene sus esencias. Aunque recomiendo hacerlo en primavera o otoño para disfrutar de unas mejores vistas y no asarse con el calor.

Por último, si lo que buscáis es el romanticismo puro de salir de vuestra casa, podéis hacerlo sin duda. El Camino pasa por todos los lados, o casi todos los lados. Solo es informarse y prepararse por una increíble e insólita aventura.

El Camino en Bratislava

¿Seguir hasta Finisterre?

Al llegar a Santiago hay la opción de seguir caminando. Normalmente es algo planeado, peor hay gente que a última hora decide que no quiere terminar tan pronto. El camino prosigue hacia el Oeste, hasta que se bifurca en dos direcciones: Muxía y Finisterre.

Muxía es el final un poco más religioso, se llega hasta el oceano donde hay una iglesia en la que, sinceramente, no he estado. Finisterre era el más pagano y en el que hay la tradición de quemar alguna prenda o los propios zapatos. Recordad que no es legal hacer eso, así que id con cuidado.

Puedes ir a ambos destinos, ya que entre Muxía y Finisterre hay un Camino bidireccional a lo largo de la costa. Yo no lo he hecho pero si he oído que es muy bonito, al igual que la llegada a Finisterre desde Santiago. El único que no es tan bonito es el que va de Santiago a Muxía. Así que si lo que buscas es el Camino más bonito, la recomendación seria Santiago – Finisterre – Muxía. Aunque es cierto que acabar en Finisterre (el Fin de la Tierra, puesto por los romanos al ver que era el punto más occidental del continente) tiene algo de romanticismo.

Pero en definitiva, ¿ es necesario hacer este prólogo? Personalmente creo que sí, esos tres últimos días son muy distintos al resto del Camino. Llegas a Santiago y viene la euforia de muchos que terminaran su Camino allí. Habrá fiesta, alegría y despedidas, pero tu al día siguiente continuarás caminando. Lo cierto es que las tres veces que lo he hecho, por cosas del destino, me ha tocado andarlo solo, o casi. La mayoría de amigos que había hecho el mes antes terminaban en Santiago, o hacían una pausa de un par de días, etc. Esos días solo diría que son los más duros y los más necesarios. Son días de asimilación de todo lo vivido, de prepararse para el final inevitable. Hasta que llegas a avistar el Cabo, ves la preciosidad con todo asimilado y allí de noche, con el sol poniéndose, te encuentras con amigos que creías haber dejado atrás.

Por otro lado el simbolismo es mucho más directo. Has andado hasta que la tierra se ha acabado, ya no hay más que andar, el Camino termina ahí porque no hay más tierra sobre la que pisar. Eso da más fuerza al sentimiento y la sensación de la larga peregrinación, al fin y al cabo no acabas en otra ciudad más

¿Desde donde empiezo el Camino?

Si tenéis la oportunidad, empezad desde vuestra casa. Yo lo he hecho y la sensación y sentido del Camino es muy distinto. Pero no siempre es posible, por tema de tiempo, lugar donde vivas o porque sinceramente no te apetece la aventura loca de empezar desde un lugar remoto.

Se que todo depende de los días disponibles que tengáis para hacer el Camino, pero mi recomendación es que iniciéis desde un lugar que al menos os lleve 20 días de viaje. El tiempo en el Camino hace mucho y mi experiencia estando 12 días fue muy distinta a las veces que me pasé más de un mes. Más tiempo para sentirte más lejos, para verlo todo en perspectiva, para que tu cuerpo y mente se aclimaten al reto. Un mes en el Camino es lo ideal.

Como recomendación así rápida. Si tenéis pensado hacer el Camino Francés, es preferible empezar desde St Jean Pied de Port que desde Roncesvalles. Será la etapa más dura del Camino, ya que tocará cruzar el Pirineo, pero es también la más bonita.

St Jean Pied de Port

¿Cuando hacer el Camino?

El Camino se puede hacer en cualquier época del año, sin embargo dependiendo de esta recomiendo hacer un camino o otro. Invierno es donde sentí más la esencia del Camino. Se hace duro porque muchas veces el tiempo no acompaña y tocará travesía bajo temporales o nevadas que os dejaran helados. Pero eso forma parte del reto y sientes la verdadera travesía y dificultad de este Camino. Recomiendo hacer el Francés, que es el que mantiene su infraestructura, en servicios mínimos, durante todo el año. Además quien da alojamiento lo hace por placer y por altruismo, ya que negocio no se puede hacer en invierno.

Verano es la fecha predilecta por todos, lo que implica que el Francés estará hasta los topes. Tampoco recomiendo la vía de la plata para así librarnos un poco del calor. Para mi la mejor opción son los que van por la costa (norte o portugués) ya que serán más refrescantes y os encontraréis con todos los albergues y lugares de acogida abiertos.

Primavera o otoño es la mejor época para hacer cualquier Camino, la masificación no es excesiva, el clima es suave y la mayoría de albergues están abiertos. El único problema es tener días libres por esas fechas.

¿Dónde se duerme?

En general el Camino esta equipado con un albergue, mínimo, por pueblo. En el Francés hay mucha más variedad pero básicamente hay tres tipos de albergue: los municipales o públicos, los de la iglesia y los privados. Los municipales acostumbran a ser los más baratos y en algunos casos son por donativo, es decir pagas lo que consideras oportuno o puedas pagar.

Refrescandonos los pies en el albergue municipal de Ponferrada

Existen también los de la iglesia, que en general son por donativo y con voluntarios de la Asociación de Amigos del Camino. Estos voluntarios también van a albergues municipales, pero la única condición es que e albergue sea por donativo, entonces ellos ofrecen sus servicios allí. Acostumbran a ser peregrinos que se quedaron con ganas de ayudar o seguir con la experiencia pero desde el otro lado y pasan unos 15 días en el albergue. Ciertamente los albergues de la iglesia llevan consigo algo de religión, ya sea una invitación a una oración o una bendición en la cena comunitaria que ofrecen. Todo ello es voluntario y no estas obligado a ir. Uno de los mejores albergues del Camino Francés es de la iglesia. Se trata del albergue de Grañón y recomiendo ir para vivir la experiencia.

Esto reza la caja de donativos de Grañón

Por último están los privados en los que puedes encontrar un mejor servicio o mejores instalaciones, pero a veces pierde un poco la parte de comunidad de los otros. Algunos albergues privados son llevados por gente que ama Camino y comparte la pasión. Pero otra gran mayoría es gente que vio una oportunidad de hacer dinero. Aún así hay excepciones e incluso hay albergues por donativo que son privados. El mejor de todos el albergue de Bodenaya, en el Camino Prmitivo.

Los albergues en general son habitaciones compartidas con literas, baños compartidos y una zona común, poco más. Puedes buscar más comodidad yendo a hoteles, pero no lo recomiendo. Se hace piña y grupo en los albergues y al final haces muy buenos amigos allí. Normalmente quien va a los hoteles queda algo más aislado, pero si eso es lo que buscas adelante.

También existe la posibilidad de acampar. Es ilegal hacerlo en España, pero como por la mañana temprano vas a recoger y al final estas pernoctando, no tendrás ningún problema. ¡Eso sí! Procura dejar todo limpio.

Acampando en Finisterre

¿Debo reservar antes de partir?

No lo recomiendo. Básicamente no es necesario, casi siempre hay lugar en los pueblos para dormir. Como mucho te podrías quedar sin dormir en el albergue que deseabas si llegas muy tarde, pero en la calle no te vas a quedar.

No lo recomiendo porque te quita libertad. Quizá ese día te apetezca hacer un poco más o un poco menos. Es cierto que puedes dejar de ir al lugar donde has reservado, pero estaría feo. Hay mucha gente que reserva en tres o cuatro albergues a la vez, para no perder esa libertad de escoger. Pero con ello acaba dejando a otra gente sin cama en ese albergue. Por civismo no lo hagáis.

Eso sí, si vais a hacer el Camino Francés en verano, recomiendo reservar una vez pasado Sárria. Hay mucha gente, y a pesar de que hay muchos albergues, muchas veces se acaba llenando todo y toca dormir en un polideportivo o algún espacio que el ayuntamiento habilite. Sobretodo si estáis haciendo el Camino en grupo. Es posible encontrar una cama si vas solo, pero en grupo se vuelve más difícil.

¿Qué llevar en la mochila?

Esta sería la pregunta del millón. En primer lugar, pensad que vais a llevar esa mochila durante 6 horas o más en la espalda, así que os recomiendo ser austeros. Con 3 o 4 mudas tendréis suficiente. Yo llegaba al albergue, me duchaba, lavaba la ropa a mano y para el día siguiente ya la tenía lista. La tercera muda era por si algún día no apetecía lavar o algún imprevisto.

Llevad:

  • una toalla, a poder ser de las de microfibra que ocupan y pesan poco.
  • Lo esencial para la higiene y algo de jabón para lavar a mano.
  • Un saco de dormir, ya que muchas veces no hay sabanas como tal
  • Unas sandalias (para la ducha y para poder descansar de las botas al acabar la ruta del día).
  • Una cantimplora, a poder ser de litro. No la llenaréis siempre, porque parece mentira pero se nota cuando va llena o no. Pero a veces toca tramos donde no hay nada entre medio y va bien tener suficiente agua. Así que si es más de un litro mejor. Siempre puedes poner menos.
  • Alguna tirita y desinfectante os puede ir bien, por el tema de las ampollas y tal. Lo cierto es que yo nunca he usado, pero nunca se sabe y no ocupa mucho.

    Hay ampollas jodidas
  • Para reventar las ampollas una aguja, pero recomiendo mejor llevar un imperdible. Os va a ir bien para colgar la ropa en la mochila si no pudo secarse el día antes.
  • El típico poncho del Camino. No es más que un chubasquero bastante grande que da para cubrir la mochila también.

Algunas bolsas para la ropa sucia y poco más. También podéis llevar una esterilla para dormir en el suelo. Normalmente no hay problemas, pero nunca se sabe.

Creo que esto sería lo esencial. El resto es elección vuestra. Quizá algún libro. Cámara de fotos. Algún instrumento, siempre hay gente tocando algo y está guai compartir música en los albergues. Pero todo esto es opcional y algo que va con los gustos y necesidades de cada uno.

No creo que pueda con la mochila. ¿Hay alternativas?

Las hay. A lo largo del Camino hay empresas que recogen tu mochila por la mañana y te lo dejan en el albergue que les digas. Pero viene a ser el mismo problema que reservar en los albergues. Pierdes libertad. Además en este caso no puedes decidir no, ya que tienes tu mochila y todo allí.

Entiendo que por lesión o edad no sea posible llevar ese peso encima todo el rato. Pero si el único impedimento es el creer que os cansará o algo parecido,id con la mochila encima. No solo por la libertad que os dará, además por la sensación extraña que tiene uno al darse cuenta que todo lo que necesita para vivir lo lleva encima y siempre es una lección bonita y enriquecedora descubrir cuantas cosas nos sobran, el hacer balance que lo que llevamos, que realmente no necesitamos y desprendernos de lo innecesario.

¿Es seguro el Camino? ¿Puedo hacerlo sol@?

El Camino es totalmente seguro. En ningún momento yo me sentí inseguro ni oí a nadie que estuviera inseguro. Que en alguna ciudad te sientas inseguro, es como en cualquier otra ciudad. Pero en general se pasa por pueblos muy tranquilos y la comunidad peregrina siempre es acogedora y amable. Tampoco he escuchado ninguna historia turbia o algo parecido en el que alguna mujer se sintiera, aunque fuera, incomoda. Seguramente haya casos aislados, pero me atrevo a decir, convencido, que todo ello es menos probable en el Camino que en nuestro día a día.

La peligrosidad del Camino vienen con personas a las que el fuerte calor o un esfuerzo muy grande pueda ser riesgo de salud para ellas. Hay gente que pierde la vida en el Camino, normalmente gente mayor cuyo cuerpo no aguanta. Por otra parte también hay que estar alerta en los cruces y si llegáis a Finisterre, tened cuidado con el acantilado.

Dicho esto, no solo puedes hacerlo sol@, sino que lo recomiendo encarecidamente. He hecho el Camino en grupo y solo, y debo de decir que fue las dos veces que fui solo cuando disfruté más, hice más amigos, me sentí más libre en cuanto hacer y ser quien yo quisiera, y los cambios fueron más importantes para mí.

Estando solo la experiencia se vive más, eres completamente libre de andar lo que deseas ese día. Estarás más abierto a hacer amigos, ya que en grupo no tienes la necesidad de abrirte a gente nueva para socializar. Vas a sentir mucho más la distancia que recorres ya que todo cambiará cada día, habrá días que pierdas un grupo, días que encuentres a otro, pero en definitiva, casi todo será nuevo. Y si te apetece caminar en grupo lo puedes hacer en un instante, o incluso ir con ese grupo todo el Camino

En definitiva, si no sabes si buscarte a alguien con quien ir o atreverte a ir solo, te recomiendo la segunda opción. Y sobretodo, si no encuentras a nadie que se anime, no lo dudes, ves por tu cuenta. La experiencia será igual o mejor.

CONCLUSIÓN

En definitiva, el Camino es una experiencia única y que tiene muchos prejuicios encima, pero que vale la pena experimentar. Os encontrareis con gente de todo tipo, de todos los lugares y un montón de ideas distintas.

Creo haber dejado todo claro y si tenéis cualquier duda, dejadla en la sección de comentarios y intentaré solucionarla y con ellas intentar mejorar el artículo. Espero que os animéis y… BUEN CAMINO!

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Destruyendo la pureza

Pura e Impoluta. Hoja blanca sobre la que plasmar arte, se ve ensuciada por las oscuras y negras palabras de mi alma.
Destruyendo la limpieza, la perfección y la posibilidad infinita de crear belleza pura. Derrocada por las letras vacuas de un corazón que tan solo le habla a la pureza que, trazo tras trazo, va matando. Agonizando, brilla entre los contornos de las frases que hieren a quien les da vida.

Pero a pesar del dolor la hoja sigue, con la ilusión intacta. De que la siguiente frase contenga hermosa poesía , de que un pincel acaricie su lisa piel para crear un bello paisaje, de que un sello se estampe fuerte e impune para crear historia, de que antes que el tiempo descomponga su ser, poder albergar arte.

Y mientras, vacila sobre el dolor de cada palabra. Cree no darle importancia. Aunque para siempre formará parte de su ser. Cada vez que aparece una M, ensueña con que sea Minerva. Cada V le hace brillar, ilusionado en que Venus pueda aparecer. Con cada A se deleita imaginando a Afrodita llegar.

Mientras Va Mirando A la Muerte Venir. Valiente se Miente A si Mismo. Aguanta Vocablo tras Vocablo, A la Vida Vencedora, sin Atisbo de Venganza, Manteniendo el Alma intacta, o intentándolo. Si pudo resistir a aquella errata que casi lo mata, porque la “AMAVA”, podría resistir a todo, o eso pensaba.

Pero cada letra apuñalaba lentamente sus ilusiones. No quería ser un magnífico papel de alto gramaje, formar parte de un caro libro o no ser nunca destruido. Quería ser mundano, que cada letra se deleitara en su alma abierta a todo el que pasara. Aceptaba ser pisoteado, arrugado, manchado. Solo quería saber que era tener una vida llena de poesía, sin importar que jamas nadie llegara a verle.

Pero cada letra lentamente le mataba. Por dentro seguía ilusionándose vívidamente con cada Mina, cada Vero o cada Rita. Pero cada palabra le abatía por dentro. Hacia como si nada, intentaba mantenerse lo más brillante posible, siguiendo abierto a que el arte entrara en su ser. Agradeciendo cada Dafne, cada Eros. Disfrutando cada Manet como si fuera un Monet. Como pequeñas luces que le ayudan a brillar en la oscuridad de las palabras vacuas.

Pero cada garabato le afectaba. Aunque se mantuviera firme, se acumulaban ante su pureza. Y cuando las palabras golpeaban fuerte su ilusión, resistía creyendo no poder con el siguiente. Pero un mero verso de Bukowski le hacía volver a brillar, y dejar su corazón y pureza abierta, a la siguiente palabra que le apuñalaría.

Poco a poco sangraba tinta. No sabía si una pequeña palabra acabaría con su limpieza, o sería la ilusión de la siguiente Vanesa la que acabaría con él; desgarrando sus pocas fuerzas para brillar, acabando ennegrecido y con jirones en un baúl perdido, o arrugado en la papelera de lo que pudo ser y no fue.

Y después de una triste palabra, se preguntaba porque seguir buscando. Por qué seguir intentando buscar una poesía que todo lo pudiera valer. Por qué dar todo su ser por cada cruz vacía de cualquier Tápias. Vale la pena seguir compartiendo tu lienzo con la esperanza de una firma de Machado o de Delacroix? Por qué te ilusiona cualquier ola, deseando que sea el suave pincel de William Turner? Quizá ese ansiado, calmado y precioso mar te lleve plácidamente mientras deshace, balanceándose lentamente al ritmo del viento, tus magulladuras y sucias letras, pero junto a él tu pureza que brillaba con cada Mirada, cada Vuelo y cada Amor.

Bratislava en un día

Salimos de Budapest bastante tarde dejándonos pocas horas para ver Bratislava. Llegamos a la preciosa estación de Keleti, donde hace un par de años los andenes estaban plagados de refugiados que a empujones intentaban subir a algunos de sus hijos al tren con destino al paraíso. Pero el cierre de fronteras desdibujó esa triste imagen y la llevó a otros lugares lejos de los focos mediáticos. Así que en los menos concurridos andenes me dispuse a subirme al tren, gratuitamente gracias al Interrail. Continuar leyendo “Bratislava en un día”

Yo he abusado sexualmente

Lo que voy a contar ahora me llevó mucho tiempo aceptarlo, o más que nada entenderlo. Aunque no me llevó menos de un día arrepentirme para siempre. Porque después de casi 5 años puedo decir que sí, yo abuse sexualmente, inconsciente de lo que hacía y tardando mucho en comprenderlo. No solo el hecho, sino cómo la sociedad se mostró pasiva cuando expliqué los hechos y cómo después de todo puedo afirmar que el patriarcado fomenta estas situaciones. Continuar leyendo “Yo he abusado sexualmente”

Llegamos a Budapest, de nuevo en la zona Schengen.

Después de la aventura para salir de Ucrania, llegamos a la capital húngara. Nos apeamos del tren en la estación Budapest-Nyugati, ya anocheciendo y con más de 30 horas de viaje consecutivo a las espaldas. El cansancio era palpable, así que me metí al hostel barato más cercano a la estación. Era el más barato en Booking, pero era esas ganas de coger cama las que me impidieron regatear el precio una vez allí. Continuar leyendo “Llegamos a Budapest, de nuevo en la zona Schengen.”