Bratislava en un día

Salimos de Budapest bastante tarde dejándonos pocas horas para ver Bratislava. Llegamos a la preciosa estación de Keleti, donde hace un par de años los andenes estaban plagados de refugiados que a empujones intentaban subir a algunos de sus hijos al tren con destino al paraíso. Pero el cierre de fronteras desdibujó esa triste imagen y la llevó a otros lugares lejos de los focos mediáticos. Así que en los menos concurridos andenes me dispuse a subirme al tren, gratuitamente gracias al Interrail.

Pero no todo sería tan sencillo, el tema de los refugiados me salpicaría. El revisor pasó a revisar los billetes y a mí fue al único al que le pidió la documentación. Por la cara de magrebí que tengo. Pero aquí vino el problema que empezó en Turquía. Saco el DNI, pero en el Interrail pone mi numero de Pasaporte. Daba igual que le enseñara mi pasaporte en una foto, ya que estaba en las embajadas para los visados, había un problema con la documentación con alguien de aspecto árabe, así que no dudo en llamar a la policía.

Esta apareció a los dos minutos, yéndome a buscar directamente a mi. Le enseñé la foto y mi DNI, porque con el DNI ya es suficiente para moverse por la zona Schengen. Lo miraron, comentaron cuatro cosas entre ellos y me dejaron en paz.

 

Nos apeamos en la estación de Bratislava, sencilla y nada presuntuosa. Como la ciudad en sí. Aunque eso no le quita belleza, quizá todo lo contrario. Todo el mundo dice que Bratislava es una ciudad que no vale la pena visitar, y quizá fuese la poca expectativa que tenía, pero me acabó gustando. No es una ciudad que te deja con la boca abierta, pero sí que tiene encanto.

Mi Couchsurfer había quedado conmigo sobre las 8 de la noche, así que tenía tiempo de sobra para patearme la ciudad. De la estación al centro ninguna cosa a destacar. Solo observar una ciudad tranquila, limpia y agradable. Llegué hasta el río, el Danubio, y después de tantas veces, esta sería la última vez en vernos.

 

Una vez en el centro histórico de Bratislava me encontré con un Free Tour así que me dispuse a hacerlo. La chica muy maja hablaba algo de español y así fui recorriendo las curiosas calles de Bratislava, sin entender 100% lo que explicaba, pero con buen rollo. Además de poder pasear por calles chulas como estas.

Además de algunas anécdotas que sí entendí. Como napoleón pasó por la ciudad a cañonazo vivo, se decidió que las casas que hubieran recibido daños pagarían menos impuestos. Así que muchos edificios pusieron balas de cañón incrustadas en sus fachadas para ahorrarse unos dinerillos.

A bajo en la izquierda hay una. (Perdón, me olvidé de fotografiarla bien)

Otra cosa que me sorprendió fue encontrarme señales del Camino de Santiago. Sí, se puede empezar desde cualquier lado, y la verdad es que es algo divertido encontrarse indicaciones por toda Europa.

Una de las indicaciones

Terminamos en frente de una iglesia modernista, además de un colegio a su lado. Fue algo bonito, ya que me recordó a Barcelona. Allí terminamos el tour y me fui al punto de encuentro con mi CS.

Se trataba de un bar en el que había una quedada de la comunidad de Couchsurfing de Bratislava. Estuvimos allí tomando un par de cervezas y de allí para la cama, había que madrugar para salir mañana pronto, ya que me tocaba visitar dos ciudades en un día. Aún así de buena mañana pude ver el Parlamento de Bratislava.

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