Viaje curioso para llegar a la insípida Podgorica.

Salimos de Sarajevo por la parte serbia de la ciudad. Por la misma por donde llegamos. Las relaciones con Montenegro no son tampoco buenas, ya que fueron los últimos aliados de Serbia. Me esperaba un bus destartalado, pero al menos ponía que había wifi. Aunque al final me llevé una sorpresa, el bus fue un minibus bastante nuevo, pero sin wifi… No se que es peor. Continuar leyendo “Viaje curioso para llegar a la insípida Podgorica.”

Visitamos Sarajevo

Salimos por la mañana de Belgrado, y a pesar de que las horas de viaje parecían muchas para llegar a Sarajevo, al final la previsión fue optimista. Se preveían 6 horas para hacer 300 km, pero al final fueron casi 8. A medio camino el bus tubo que detenerse y arreglar no sé bien qué. Pero nos dejo en un bello lago donde conocí a dos mejicanos.

 

Allí empezamos a hablar un poco y les expliqué mi historia. De vuelta en el bus nos separamos hasta que nos dejó en Sarajevo. No nos deja directamente allí, el bus no se adentra en la ciudad; las heridas de la guerra siguen abiertas y nos dejan en un barrio de mayoría serbia muy alejado de la ciudad.

Encontrar como llegar se convierte en una aventura, así que en ese momento es cuando los latinos nos juntamos. Yo había quedado con una Couchsurfer, que me había dicho que no a hospedarme, pero que esperaba que después de hablar un rato se animara. Así que me voy con mis nuevos amigos a un bar con wifi para poder contactar con la chica.

Por el camino vemos las secuelas de la guerra. La mayoría de edificios con las fachadas llenas de balazos, o algunos con fachadas completamente destrozadas. Al llegar al bar descubro que la chica empieza a dar largas con lo de quedar, así que los mejicanos me invitan a dormir en el sofá de su Airbnb.

 

Al día siguiente nos vamos los tres juntos a ver Sarajevo. Nos acercamos al increíble edificio del ayuntamiento y una chica se ofrece a guiarnos gratuitamente. Nos habla de la conexión cultural entre Turquía y Bosnia, y de como se plasma en la arquitectura del edificio.

 

Pero también sirve como recuerdo de la guerra. Primero porque el edificio fue destrozado durante la guerra y más tarde reconstruido por donaciones. Pero también había una exposición que hablaba de la guerra.

Imágenes de la exposición

Más tarde nos fuimos a dar una vuelta por las calles. Todas muy concurridas y que recordaban mucho a imágenes de ciudades árabes que aparecen en las películas.

 

Y es que no hay que olvidar que Bosnia tiene casi un 50% de población musulmana, y eso se nota en la cultura. Los alfeizares aparecen por todos los lados y pudimos visitar una mezquita muy bonita.

Mezquita

Algo que impresiona también son los cementerios musulmanes. No solo por la simple imagen con la cantidad de monolitos blancos que se acumulan en el recinto. Si uno se pone a andar ve las edades de los que yacen allí y entiende la gravedad de lo que ocurrió allí.

Cementerio musulmán.

Por último nos fuimos a las instalaciones de los antiguos juegos olimpicos de invierno. Se nos unieron una pareja australiana muy joven que conocieron a los mejicanos en Belgrado. Allí vimos más bien poco, pero jugamos a una especie de bolos, pero al estilo bosnio supongo. Con una bola del tamaño de una de balonmano, algo pesada y sin agujeros.

Por útlimo visitamos el lugar donde asesinaron a Franz Ferdinand, el archiduque de Austria cuya muerte acabó derivando a la Primera Guerra Mundial, que también llevó a que el pasaporte se volviera requisito indispensable para moverse por Europa y el mundo.

Placa que conmemora el lugar

Al día siguiente, por la mañana temprano, dejé el piso; para que no hubiera problemas con el Airbnb. Aproveché la mañana para ir paseando hasta la estación de buses, y así ver toda la ciudad. Una vez en la estación hice la única entrada en vídeo que aquí os dejo.               .

Visitamos Split y las islas croatas

Después de la interminable espera en la estación de Zagreb, Cogemos el tren por la noche. En el compartimento se nos une una chica rusa, aunque ha crecido en Alemania, y su perro. Nos pasamos parte de la noche hablando y jugando al ajedrez. Hasta que llega el revisor y me la lía. Me cambia la fecha del Interrail y lo acaba dejando horrible para pasar otro control, (como si yo la hubiera cambiado descaradamente para cogerlo otro día. Me dice que no tendré problemas, aún así me deja bastante cabreado. Acabamos conciliando el sueño pronto y nos despertamos con la costa asomando en la ventana. Continuar leyendo “Visitamos Split y las islas croatas”