El cuarto mundo, la última de las reivindicaciones

Me gustaría hablar de la discriminación hacia la pobreza y, sobretodo, hacia las personas en esa situación. Quizá mezcle ideas recibidas por Owen Jones, pero me gustaría hablar de este problema después de haber estado un tiempo sin un duro en el bolsillo y haberlo vivido de primera mano.

En primer lugar debo de decir que mi experiencia es una excepción. Yo salí de casa con ganas de ver el mundo y sin nada de dinero. Trabajé de voluntario en algunos hostels, restaurantes o ayudando a un amigo en Correos, todo a cambio de acomodación. Donde no llegaba eso pues sobrevivía tocando en las calles. Es algo excepcional porque yo escogí ese camino. Pero el 99% de las personas en esta situación se encuentran en ella sin quererlo.

Muchas veces se trata de una situación temporal. He conocido a algunas personas que estuvieron pidiendo durante años y que al final consiguieron salir de esa situación. Porque esto no se trata de gente trabajadora vs. freeryders. El 99% de la gente desea salir de esa situación, pero cuanto menos tienes menos oportunidades laborales tienes.

Porque nadie desea la pobreza y se trata de la única discriminación a algo de que por sí objetivamente es malo. Ser negro, inmigrante, mujer, homosexual, transexual, etc. No tiene ninguna connotación negativa más allá de la propia discriminación, si esta se detiene el problema acaba con él.

Así que no, el problema de la pobreza no es la discriminación, pero obviamente es un agravante que dificulta las oportunidades para salir de ella. La solución a la pobreza es un debate político al que no quiero entrar. Quien me conoce sabe de sobras cuál es mi ideología y cuales son mis ideas, pero creo que ello no viene al caso.

Ya desde pequeños la discriminación esta presente. Recuerdo como algunos se reían de quien llevaba ropa de marcas falsificadas, ropa de mercadillo o si alguien llevaba dos o tres días la misma ropa. Solo con el tiempo se da cuenta de lo clasista que era. Sé que no ocurre en todos los institutos, pero estoy seguro de que en muchos sí. Por otro lado, aunque los profesores raramente detienen comentarios de bullying, si que hubo algunas remiendas con aquellos comentarios machistas, racistas o homófobos. Pero no recuerdo ninguno para detener los comentarios clasistas, aunque muchas de las pedorretas venían de chicos pertenecientes también a la clase obrera.

Y es que se ha perdido el sentimiento de clase, como bien apunta Owen Jones. Se ha impuesto la idea neoliberal de la meritocracia, sin que haya la equidad suficiente para que el esfuerzo te asegure el éxito. Todos nos sentimos clase media, a pesar de que la mayoría somos clase obrera. Así vemos a la gente en situación de pobreza con los prejuicios de que son tontos, torpes o simplemente vagos, cuando las oportunidades, en este sistema, siempre van marcadas por lo que posees.

Así nace la discriminación. Estando en las calles he sido escupido, insultado, amenazado y algún imbécil graciosete me ha lanzado agua. Pero eso no es nada, se ha llegado a dar palizas o incluso asesinatos a muchos sintecho. Pero eso no va a aparecer en las noticias y mucho menos vamos a ver algún vídeo en las redes de gente denunciando la situación en primera persona.

Pero no solo se ve en los hechos más tácitos de la discriminación. Cuando llego o salgo de algunas ciudades, con las mochilas encima, el cartón para el cartel del autostop y la barba desalineada, todo son miradas de reprobación, mujeres agarrándose el bolso o gente apartándose en el transporte público. Simplemente andando sin las cosas encima la diferencia es total. Simplemente por no parecer pobre.

Lo mismo en lo que respeta al humor o los coloquios informales. Los otros tipos de discriminación tienen unos límites mucho más apurados, mientras que con la pobreza no hay ninguno. Y soy de los que creo que el humor no debe de tener límites, pero hay mucho intento de commedia que no tiene ninguna ironía dentro.

No sé a donde quiero llegar con todo esto, quizá hacer reflexionar un poco. Al igual que todos intentamos cada día reflexionar si hemos sido machistas o racistas, por algún comentario o actitud, el ser clasista se olvida.

Soy consciente de que mucha gente ayuda a solucionar este problema. Aunque también hay que decir que las campañas por el tercer mundo son mucho mayores que las del cuarto (pobreza en el primer mundo) y las que aparecen son mayoritariamente para niños. Alimentando el mito de que los adultos son pobres por su vagancia o elección.

Por otro lado también existe las personas que ayudan de forma clasista. Al igual que el “salvemos a las mujeres y hombres primero” con el machismo.

En definitiva, la pobreza es un hecho muy duro y la gran mayoría de personas que se encuentran en esa situación se sienten muy avergonzadas. Que la propia sociedad se obceque en avergonzarles más es una enfermedad moral que debe ser curada.

 

2 respuesta a “El cuarto mundo, la última de las reivindicaciones”

  1. Tens tota la raó amb el que dius. I, es ben certa la frase ” poderoso caballero es don dinero”. Quina pena!.
    Dic que fins i tot un Rei fa reverència a un negre, moro ….ric!. En canvi, als que tenen poc o res ningú els fa cas o inclús els desprecien. Continua el millor que puguis el teu camí, que és per una bona causa . Semore endavant! Cuida’t.

  2. Segueix amb la teva gesta, el teu granet de sorra per molt petit que sigui algun dia les teves vivències seran reconegudes i alguns aprendrem de la teva visió dels diferents països que passis, el viure al carrer i sense recursos ja es dificil de per si que a més com dius la gent et menysprea per creure que pots ser un gandul o alguna cosa pitjor i no en què vulguis viure les diferents formes de veure la vida d’altres països, tu segueix amb les teves idees, vigila, aprèn i escriu el que creguis que és convenient que se sàpiga, algun dia quan tot quedi enrere i llegeixis tot el que vas arribar fer tornaràs ha reviure el viatge, però aquesta vegada sera mes tranquil i amb visió en el passat, molta sort en el teu viatge

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