Fin de semana en Chisináu, Moldavia

Salimos por la tarde de Bucarest dirección Moldavia, justo después de ver el Palacio del Parlamento. Íbamos en el compartimento de un tren bastante antiguo, una pareja rumana y yo. No hablaban mucho inglés, pero ella hablaba inglés así que pudimos hablar lo justo, hasta que el sol se puso.

 

Llegamos temprano a Chisináu, capital de Moldavia, y habíamos quedado a las 6 con el Couchsurfer. Así que nos esperaba todo un día con la mochila a cuestas por la ciudad.

 

Empecé a andar dirección al centro, o lo que a mi me parecía el centro según el mapa del móvil. El objetivo principal era grabar el vídeo con el cartelito y para ello debía encontrar el lugar más bonito. Lo primero que encontré fue una pequeña iglesia ortodoxa. No era muy grande, pero sus cúpulas doradas y sus fachadas azul turquesa me parecían bastante llamativas.

La iglesia

Pero era un lugar de culto y tampoco me apetecía ir gritando donde estoy con cartel en mano allí dentro. Además ya había hecho alguna foto en el interior de los varios edificios que conformaban el templo, y ya me habían mirado con mala cara.

Foto tomada tumbado en el suelo. Si es que estaba pidiendo que me miraran mal.

Más tarde estuve andando por una calle sin nada que ver, y algo sucia. Parecía que la ciudad no tenía mucho que ofrecer, y así era. Al final llegué a un parque que me llevó a su calle principal. Allí estaban los edificios más interesantes. Se trataban de edificios institucionales, todo de corte neoclásico.

 

Después de recorrerla de arriba abajo vuelvo al parque del inicio de la calle. Además allí era donde había quedado con mi Couchsurfer. Me pongo a tocar un poco el ukelele en un parque y me llega un chico a hablar. Habla perfectamente italiano, así que nos entendemos bien. Al final se trataba de un testigo de Jehová que venía a dar un poco la turra. Lo bueno es que cuando me empiezan con esto yo doy la turra con mi viaje y así igualamos.

El parque con el Arco del Triunfo

Finalmente me voy a ver un monumento que salía en el móvil, era algo relacionado con Moldavia y la Segunda Guerra Mundial, pero la verdad es que no valía ni para echarle una foto.

Así que de vuelta al parque me acero a los edificios, y en frente de un austero Arco del Triunfo grabo mi vídeo. Hasta que unas pocas horas después mi Couchsurfer me vendría a recoger, así entenderé como es la vida local.

 

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