Las historias de Dani e Irati

Estos son Dani e Irati, dos buenos amigos del Camino, distintos en muchos aspectos, pero unidos por una trágica historia y un hermoso gesto.

Dani es un chico catalán que recién ha pasado por los 40. Hace ya 5 años su padre empezó a enfermar, justo cuando él hacia su primer Camino entero. Por la cabeza se le pasó que sus pies eran la salud de su padre y que los llevaría intactos a Santiago como símbolo. Si conseguía que su padre saliera airoso, se prometió hacer el Camino por él.

Así llevó los pies, sin rasguños, ampollas, nada; hasta que su hermana le llamó alertándolo de que su padre iba ser operado justo el día de su llegada a Santiago. Dani explicó esa idea que tenía en su mente, ese pensamiento que usaba para aferrar sus esperanzas; a pesar de que una parte de él opinaba que era una tontería, la otra le decía que era importante acabarlo, llegar a Santiago con la salud de su padre intacta.

Finalmente consiguió llegar con los pies intactos y ver a su padre un día después de la operación. Se recuperó y siguió su vida. Hasta que dos años después una recaída le arrebató la vida. Dani siempre quiso animar a sus padres a hacer el Camino, pero ellos nunca llegaron a hacerlo, primero por dejarlo para otro momento, por miedos, y luego porque la salud de su padre no lo permitió. Así que Dani no dudó en cumplir su promesa, cogiendo los zapatos de él, para recorrer el Camino con ellos. No se quedó solo en uno. Siempre que se aventura se los calza o simplemente deja un espacio en su apretada mochila para cargarlos en su pesada espalda.

Y fué en su sexto Camino, con ese especial calzado encima, cuando conoció a Irati, una risueña chica de 23 años, que siempre saca una preciosa sonrisa sincera. Incluso cuando habla de temas tan difíciles para ella como la razón por la que hace el Camino.

Otra tragedia marcó su vida, su madre murió hará ya un año. En este caso era ella la que deseaba hacer el Camino, pero nunca pudo hacerlo. Quizá en su honor o como simple gesto, ella y su padre se aventuraron a hacerlo. No sería tarea fácil, ya que son realmente distintos. Él refunfuñón, su sentido del humor y temas de conversación siempre transcurren por el enfado y la negatividad. Mientras que ella lo pasa todo con una risa alegre y positiva, sin aspavientos ni descalificativos.

Pero en algo si que son parecidos, su sequedad y su dificultad para expresar lo que sienten. Su madre era ese cimiento que los unía, la que conseguía que el cariño, los sentimientos y la expresión de emociones fluyeran. Pero con su ausencia la relación se había vuelto más fría y sombría.

Pero para eso intentaban hacer el camino. Con el recuerdo de ella presente querían vivir esa experiencia juntos. Muchos días distantes, pero a veces en el carácter hosco y distante de su padre, aparecía un beso junto a un sincero “lo siento”. Quizá con las enseñanzas y filosofía que su madre les dio, con las ganas que tenía de tener una experiencia así con ellos, ha dado paso a eso. A creer más en las sabias palabras que les decían que hicieran aquello que desearan sin importar el resto, que la vida es corta y hay que disfrutarla. Cada palabra que Irati me transmitía de ella a modo de recuerdo eran amor y ganas de libertad; y esos sentimientos perduraban en la emotiva mirada de su hija.

Con todo esto junto, con la dureza del Camino, de la convivencia entre dos personas distintas, del dolor por la pérdida; con el amor de su madre aún latente, con los gestos afables y espontáneos de su padre, etc. Creo una convulsión de todo ello llevando a que todo estallara en el final de la peregrinación, con este sincero y bello abrazo.

Pero una coincidencia más aparecía en las historias. Irati, sin darle ninguna importancia ni creencia, cogió sin más las botas de su madre, con las que hizo cada paso de esta travesía. Y aunque cada uno le de un significado más o menos místico, tiene la misma razón de ser: vivir aquello a que sus seres queridos les fue robado.

3 opiniones en “Las historias de Dani e Irati”

  1. Por Arantxa Irastorza!!!!, una de las mujeres más increíbles que he conocido en mi vida. Se te echa de menos…pero nos has dejado lo mejor que nos podías dejar….a IRATI que la quiero como si fuese mi hermana.

  2. Felicidades a ambos por si pasión, su dedicación y su amor!
    Desde México Gabriel y yo les
    Enviamos un abrazo fuerte!
    Nosotros conocimos a Daniel este año peregrinando. Fuimos recibidos por el en Santiago. Lo primero que vi fue la sonrisa de Daniel.

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