Llegada a Zagreb

Llegamos a la estación de tren de Liubliana, para marchar rumbo a Zagreb, capital de Croacia. Esperando al tren se sientan a mi lado dos chicas que hablan español, así que empiezo a hablar con ellas. Estaban de Interrail con dos chicas más y terminaban su viaje en Croacia. No tardé mucho en acoplarme con ellas y hacer el viaje en tren con ellas.

 

Al llegar a la estación de Zagreb las perdí de vista. Quizá buscaran eso. De ser así el destino les iba a jugar una mala pasada. Yo me quedo en el precioso parque de delante de la estación esperando a mi Couchsurfer. Me puse a tocar el ukelele, y un chico africano (del Chad creo recordar) se sentó a mi lado. Me empezó a dar la turra fuerte, sostenía que debía organizar conciertos para hacer conocer mi viaje. Incluso me dio una tarjeta de contacto por si necesitaba ayuda.

El parque de la tabarra

Al final llegó la hora en la que llegaba la CS y nos despedimos. Mi anfirtiona era una chica de unos 30 años corpulenta, alta y que imponía bastante. Sobretodo por su actitud ya que era bastante sargento, me decía hasta donde tenía que hacer las fotos. Por suerte, a los pocos minutos nos cruzamos con las chicas del tren y me hacen compañía relajando la tensión. Liego nos cruzamos con esto y vi que todo era raro aquí:

 

Las chicas también se dieron cuenta de lo autoritaria que era la chica, ya que parecía que los cinco íbamos obligados a donde ella decía; y en cierto modo era así. Aunque ciertamente no llevó a lugares chulos. Al final las chicas aprovecharon que la chica no quería ir a un bar para deshacerse de nosotros y yo me quedé a solas con ella, con la tensión aumentando.

 

Nos vamos para su casa y al llegar se pone a buscar las llaves de casa. No las encuentra, y aunque parezca mentira; me pareció verdad. Eso o era muy buena actriz. Me dijo que no podía hospedarme, que se iba a dormir con su padre y que a mi me dejaba en el centro. Por suerte otro CS me dijo que si para hoy y le expliqué que pasó. Después de reírse, me recogió con una sonrisa sincera y un buen rollo increíble.

 

A la mañana siguiente me puse a ver la ciudad. Lo cierto es que es una ciudad bonita, pero se ve rápido. Lo más interesante fueron la Catedral, de estilo gótico, y una especie en sarcófago con un muñeco representando a una especie de obispo.

 

Otro lugar precioso, a la par que icónico, es la plaza donde está el parlamento. El tejado de la iglesia central esta formado por un mosaico de tejas. Además me impresionó la austeridad que llevaba el parlamento croata, algo que le daba un encanto especial.

 

Llegada la tarde ya había visto casi todo y todo el mundo me recomendaba ir a la costa. La CS me regañó por no ir, Hrvoje compartió su aprecio por las islas y las chicas del tren fueron para allá por la mañana. Así que me decidí coger un tren por la noche para ir para allá.

El tren salía por la noche, así que mi idea era pasear, relajarme en algunos parques, etc. Pero la lluvia hizo acto de presencia y tuve que refugiarme en la estación de Zagreb. A la primera hora ya llevaba este tedio encima.

 

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