Palacio del Parlamenta de Rumania

Hoy hablaré sobre el Palacio del Parlamento de Rumanía, una obra descomunal, el segundo edificio administrativo más grande del mundo (por detrás del Pentagono) y el más caro y pesado de la historia. Una locura Ceaușescu que no pudo ver su Palacio del Pueblo acabado. Con la caída del régimen se planteó derruir el edificio, pero el costo suponía más que continuar con la construcción, así que optaron por la segunda opción, aunque aún sigue sin finalizar.

Palacio del parlamento

Visité el Palacio justo antes de marcharme para Moldavia. Desde que llegué de Turquía, no tuve mucho tiempo, así que nos tocaba día ajetreado. Lo primero que me encontré al entrar al Palacio, fue una exposición de arte gratuita, que tenía cuadros muy bellos.

 

Algunos cuadros del museo

Una vez ya dentro, la guía se basa en un debacle de datos impresionantes, ya que el edificio carece de inspiración artística alguna.  Para construir semejante edificio, Ceaușescu derribó 7000 casas, doce iglesias, dos sinagogas y tres monasterios. En definitiva, una quinta parte del centro histórico de Bucarest. Para acabar anivelando una colina y con 20000 trabajadores y 700 arquitectos alzar este monstruoso palacio.

Hay que ponerse en contexto histórico. Ceaușescu se caracterizó por su no alineación con la URSS, a pesar de ser comunista, rompió el pacto de Varsovia y criticó la política exterior soviética. En ese contexto, el presidente quería mostrar al mundo lo independiente y fuerte que podía ser Rumanía, así que inició este megaproyecto que se construiría solo con materiales rumanos.

Una de las lámparas

2,5 millones de toneladas de mármol, 900.000 metros cúbicos de madera, 3500 toneladas de cristal, alfombra para cubrir 20 campos de fútbol (y alguna con más de 5 cm de espesor), lámparas de metros de alto, puertas de 5 toneladas, cortinas de 14 metros de altura (las más altas del mundo), etc. Son ejemplos de la cantidad de materiales que se usaron para el palacio.

Las cortinas de Record

De por sí el palacio posee 1100 habitaciones, 400 más que el Buckingham Palace, 12 plantas con 8 subterráneas, con refugio antinuclear en la última; 20000 plazas de aparcamiento, etc. Con todo esto, solo se utiliza un 30% de las instalaciones.

 

Por eso intentan alquilarlo a cualquier evento que se presente en la ciudad. El coste de luz y calefacción es de 6 millones de euros al año, lo mismo que una ciudad de tamaño medio.

 

Pero la construcción no solo abarcaba la parte del edificio. También quería una especie de campos elíseos enfrente, así que parte de la reconstrucción se marco delante del edificio, la cual se puede ver desde el balcón.

 

En definitiva el edificio es una locura por su tamaño y descomunal despilfarre. Más que disfrutar de una obra de arte se disfruta de la inmensidad del proyecto y la locura de uno que quería mostrar cuán grande la tenía.                                      .

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