Últimos días en Turquía viendo el Eurobasket

Después de quedarnos tirados por la amiga de Marc la primera noche, él no cesó de intentar buscarme un lugar donde alojarme. Y al fin, para la última noche, nos consiguió un lugar en casa de una amiga. Vivía en la zona europea, así que dejamos a nuestra Couchsurfer, que nos acogió la tercera noche, y volvemos de regreso a Europa.

 

Aprovechamos el día para ver un poco más esta enorme ciudad. Lo primero fue el gran bazar. Un edificio, o conjunto de ellos, que tiene calles y calles de con miles de tiendas. Aunque casi todas se repite, todo hay que decirlo.

 

Saliendo por unas de las 22 puertas del bazar me encuentro con una mezquita. Una de tantas. Pero lo cierto es que albergaba bastante paz, sin mucho turista y las vistas de los tejados de la ciudad. No era una vista muy impresionante, pero en conjunto transmitía mucha tranquilidad, que es lo que se viene buscando.

 

Después bajamos a la zona de Sultanhamed, dónde encontramos un regalo que significo el fin del imperio otomano. Se trata de una fuente que construyeron los alemanes para conmemorar su amistad, una alianza que les llevó a la Primera Guerra Mundial y al colapso del imperio.

La fuente.

De allí fuimos a la mezquita Azul, que casualmente tenía wifi. ¡Aprended iglesias cristianas!Así que aprovechamos para contactar con Marc y su amiga, y esperarla allí para poder seguir en contacto mientras llegaba.

Mezquita Azul

Así que en la propia plaza de Sultanahmed, un antiguo circo romano, nos encontramos. Se trata de Simona, una chica alemana que estaba aprendiendo español y estaba encantada de tener alguien con quien practicar. Es nueva en Istanbul así que al día siguiente se vendrá conmigo a ver el centro, pero esa noche ya era tarde, así que nos fuimos para su casa a cenar y dormir.

Simona y yo.

Al día siguiente hicimos el tour una vez más por la zona de la Mezquita Azul. Primero nos explicaron un poco la historia romana/bizantina y luego el imperio otomano, el que creo este imponente edificio. Una enorme mezquita, por primera vez hecha sin botines de guerra (a Ahmed no se le dieron bien las guerras) y con 6 alminares, igual que en la Meca, cosa que hizo construir uno más allí.

Mezquita Azul

Al terminar nos despedimos y me voy a ver el Eurobasket con la mochila en la espalda, ya que a la noche debía coger el tren para dejar Turquía. No sabíamos si había entradas ni si nos dejarían pasar. Al final lo conseguimos, aunque nos vaciaron media mochila. A la salida lo pude recoger de nuevo.

 

Pedí estar en una zona española, pero al parecer no había nada de eso. Lo único fue un asiento en una esquina plagado de turcos que montaban un escándalo increíble. Lo que más me impacto fue la gente cantando el himno nacional. Siempre me da miedo, tanta gente cantando a su patria, a una bandera inventada hace escasos años, a unas líneas en un mapa.

 

Pero la buena jarana llegaba con el inicio del partido. Los turcos son unos hinchas que no descansan de animar y muy ruidosos. Me dolió la cabeza durante 3 horas por todo el ruido que hicieron. Como ejemplo el vídeo, en el que grito “ha sonado choooof” pero ni tan siquiera se oye. Pero al menos fue un buen partido, y aunque con dolor de cabeza, como una buena resaca, me marché para Rumanía muy feliz.

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