Que ver en Brugge (Imprescindible para un día)

Hoy hablaré de qué ver en Brugge, en español Brujas. Brugge viene de puente, pero solo en español tiene un significado como Brujas. Se debe a que con la conquista castellana de Flandes, al oír Brugge, fueron destilando la palabra hasta llegar a Brujas, sin ninguna otra razón. Así que los souvenirs con brujas están hechos únicamente para españoles, aunque no tenga nada que ver con la ciudad.

Brugge se trata de una ciudad encantadora y patrimonio de la humanidad, ya que conserva casi todas sus construcciones medievales, y que vale la pena visitar. Mi estancia fue corta, así que no conozco muchos trucos para ahorrar dinero, aún así os puedo explicar lo básico que ver y un poco su historia, por si os animáis a visitarla.

Empezamos en la Grote Markt, plaza del mercado, antiguo centro del comercio en Brugge. La ciudad se fundó en en el s.XI, pero no fue hasta el siglo siguiente cuando la ciudad empezó a florecer. Los sedimentos en los canales impedían el comercio, pero un temporal abrió el canal e hizo a Brugge una de las ciudades más ricas de europa durante el s.XV. Más tarde los sedimentos volverían a impedir el comercio, que se trasladaría hacia otras ciudades como Amberes.

 

Debajo del campanario estaba uno de los primeros mercados. No obstante, el propio campanario tiene una historia interesante. Fue destruido por numerosos incendios, el último en el siglo XVIII, donde en 1822 se le dio la forma actual. A parte su carrillón está compuesto por 47 campanas aunque antes eran menos, y se usaban para comunicar múltiples mensajes.

Campanario

En frente del imponente edificio hay unas paraditas de comida rápida. Me dijeron que la de la izquierda hacia las mejores patatas fritas de la ciudad. Yo las probé y lo cierto es que estaban muy ricas, aunque no puedo asegurar que sean las mejores ya que no probé más. Pero creo que vale la pena probarlas, en la tienda que sea, si uno está en Bélgica.

En la parte izquierda de la plaza nos encontramos con el tribunal provincial, que lo fue des de la edad media. A su izquierda el museo de historia de Brugge, al que se puede acceder al bar de la primera planta y asomarse al balcón.

Juzgado prvincial

En medio de la plaza nos encontramos una estatua a dos héroes locales durante la batalla de las espuelas de oro. Una batalla que ganaron a los franceses, después de que al librarse de su ocupación los habitantes de Brugge se revelaron, buscaron a cualquier francés para matarlo. Su rebelión animo a todo Flandes, y en 1302 ganaron la batalla a los franceses.

Estatua

Seguimos por la calle Breidelstraat, a la derecha del juzgado provincial, donde se encuentra el museo de la Cerveza. A unos pocos metros llegamos a la plaza del Burg, que inicialmente era una fortaleza. Si siguiéramos recto, como unos 15 minutos andando, nos encontraríamos con un molino típico, aunque algo adornado.

molino

Pero nos quedamos en la plaza. Allí nos encontramos con el ayuntamiento, fabricado en el s.XIV, uno de los más antiguos de Bélgica, al estilo gótico flamígero. Se puede visitar por dentro, donde además hay algunas exposiciones históricas.

museo de arte

El edificio que se encuentra a la izquierda, con una fachada algo más modesta que el ayuntamiento, es el museo de arte de Brugge. Entre medio de los dos edificios se encuentra el antiguo registro civil, que también se puede visitar. A la derecha del ayuntamiento vemos también la Basilica de la Santa Sangre; donde se encuentra una reliquia con, supuestamente,  la sangre de Jesucristo.

Basílica de la Santa Sangre

Si miramos más a la derecha, en la esquina izquierda por donde llegamos, vemos una casa con tres tejados de diferentes tamaños escalonados. Esto era un gremio donde se agrupaban los artesanos de un mismo oficio. Dentro de los gremios había jerarquías, en la parte con el tejado pequeño vivían los aprendices, el mediano los oficiales y el grande los maestros. Siempre que veáis este tipo de edificios significarán que eran gremios, donde a veces indicaban que tipo de artesanía era en la cima del tejado de los maestros.

Gremios

Entramos por la calle que pasa por en medio del ayuntamiento y el registro civil. Pasamos por donde estarían las primeras fortificaciones de la ciudad y cruzamos el canal. Allí nos encontramos con un mercado cubierto. Fue construido recientemente y se puede ver que su arquitectura no congenia con el resto. La UNESCO tuvo que dar un toque de atención al ayuntamiento ya que todo el centro es Patrimonio de la Humanidad.

Tomamos la calle a la izquierda y llegamos a uno de los puntos más fotografiados de la ciudad. El canal rodea el centro más antiguo de Brugge y deja una bellísima estampa del casco histórico. En la esquina hay un muelle donde se pueden coger lo barcos para hacer un tour por los canales.

 

Avanzamos unos pocos metros y a la derecha tenemos un puente que va dirección al Grote Markt y al campanario. En esa calle tenemos el museo de la tortura, pero más adelante, justo en la orilla del río tenemos su antónimo. El bar 2be con más de 1700 tipos de cerveza, todas de origen belga, que podéis observar en su enorme vitrina.

 

Pero seguimos recto, dejando el puente a nuestra derecha, hasta que el paseo de árboles se termina. En ese paseo podemos encontrar varias un mercado donde comprar souvenirs y cosas por el estilo. Al terminarlo giramos a la izquierda y llegamos a una pequeña plaza.

Allí podemos ver, a mano izquierda el museo de bellas artes, y a mano izquierda el puente de San Bonifacio. El puente fue construido en el s.XX, pero eso no le quita encanto al lugar. Al cruzarlo vemos una pequeña ventana en la fachada de la izquierda. Ese era el modo que tenían los dueños de la casa y el paso del canal para que los navegantes pagaran su tasa para entrar a comerciar a la ciudad. Quemaron los dos primeros barcos que pasaron sin pagar, luego no les hizo falta asomarse más por la ventana, ya que todo el mundo creía que los observaban y no querían correr la misma suerte.

Casa que se puede ver al lado del puente

Seguimos recto, pasando por al lado de la imponente Iglesia de Nuestra Señora, que posee una enorme torre, siendo así el segundo edificio de ladrillo más alto del mundo. En frente podemos encontrar un antiguo hospital medieval que se puede visitar.

Girando a mano derecha podréis llegar a la catedral de Brugge, pasando por el museo de arqueología. Pero vamos a ir a mano izquierda por una calle con muchas chocolaterías, un buen lugar para probar algún bombón.

Pero no nos entretenemos mucho con el chocolate. Cogemos un pequeño callejón, Stoofstraat, y nos fijamos en un pequeño cartel. Aunque algo ambiguo, señala que allí estaba el antiguo Barrio Rojo, que la iglesia consiguió cerrar. Hay que recordar que era una ciudad de comercio y mucho marinero. Así que no solo habían baños.

Esta foto no es mía: https://www.youtube.com/watch?v=3V5ija2ih_8
Stoofstraat

Llegamos una plaza donde se puede encontrar otro de los placeres de esta vida. Allí esta la fabrica de la cerveza que también se puede visitar. Después seguimos recto por la calle Walplein hasta el final, giramos a la derecha y nos volvemos a encontrar con un canal.

En una pequeña isla podremos ver un montón de cisnes, que son muy bien tratados. Esto conlleva una historia que se remonta casi cinco siglos atrás y en el que la leyenda y la realidad se mezclan sin saber bien si es cierto.

Lo que sí es cierto es que Brujas fue una ciudad muy prospera hasta casi terminado el s.XVI. Así que en 1488 el conde de Flandes quiso sacar tajada. La ciudad se subleva, o al menos una parte de ella. Secuestran al conde y degollan a su mano derecha, el padre de Felipe el Hermoso. El ejercito llegaba a Brugge así que deciden liberarlo sin que el conde pudiera saber quien fueron los autores. Así que el castigo irá para toda la ciudad. Uno de los castigos sería simbólico, aunque no hay documentos que lo abalen. El conde obligaría a la ciudad a cuidar a unos cisnes, que eran el escudo de armas de su amigo, con la amenaza de que si un cisne aparecía muerto, un ciudadano aparecería con él.

Cisnes de Brugge

Así que ahí están los cisnes, donde antes se localizaba uno de los más importantes puertos de Brugge. Los lugareños se preocuparon de cuidarlos y de que cuando alguno muriera de que no apareciera el cadáver. Fue el inicio del declive de la ciudad hasta su final cuando el canal impidiera el comercio.

Cruzamos el puente y entramos al beguinaje, donde vivían las beguinas. Si os fijáis se trata de un patio cercado por varias casas dejando, tan solo, dos salidas. Los beguinajes eran auténticas ciudades dentro de las ciudades. Las casas formaban una especie de muralla y las puertas solo se abrían de día, como protección, ya que las beguinas eran mujeres que querían romper con el  rol clásico en el hogar y en la iglesia. Había libertad religiosa y no tenían que obedecer a ningún hombre. Se aceptaban a beguinas pobres, aunque necesitaban de algún benefactor que le pagara la estancia. Una autentica comunidad que intentaba romper con los dogmas de la época.

 

Finalmente salimos por la otra puerta del beguinaje y nos encontramos una bella estampa de Brugge y su canal. Un buen lugar para relajarse y terminar el paseo.                                  .

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