Viaje a Andorra con mis buenos amigos

El viaje empezará con mucho estrés. Venía de Madrid en autobús y me dejó en Barcelona a las 6. Estuve deambulando por allí y yendo a consulados a preguntar sobre pasaportes. Finalmente llegaría a casa sobre la 1.

Sí, después de un mes y pico fuera de casa haría una parada de una tarde, para rellenar más mi mochila y prepararme para los 3 años de expedición. Llegué a la una y quise hacer muchas cosas a la vez. La preparación para el viaje ya era mucha: preparar la mochila (comprobando que toda la ropa me fuera bien), preparar el portátil (no tenía Office ni nada), pelarme, preparar las pruebas de testigo para el Récord, cambiar algunas cosas de la página web que no pude hacer antes por ausencia de ordenador, etc.

Pues no contento con eso, me comunico con algunos amigos con los que hacía algunas pachangas de baloncesto. Se me ocurre la idea de preparar un partido benéfico, a lo cutre, jugando unos ocho y cada vez que uno perdiera un partidillo debía donar un € a MSF. Al final solo lo hizo la mitad, pero lo cierto es que eso organizar todo eso y jugarlo casi me llevó toda la tarde.

Aquí Joel, Lin, Marc, Albert, Jero y Pablo. Falta Nil.

Terminamos y me voy para casa a preparar todo a contrarreloj. Sudé más preparando todo que en el partido, y no exagero. Mis amigos me estaban esperando en La Tassa, el bar de Cristian, donde algunos se despedirían de mi y otros me acompañarían a Andorra. Al final llego tardísimo y muy estresado. Además llevaba un cabreo considerable por la cantidad de chorradas que piden en los visados, ¡yo! que soy un anarquista que no cree en naciones ni estados.

Al final cenamos tranquilamente, ya que necesitaba relajarme. Además llega Gisela, mi mejor amiga, de la cual creía no poder despedirme. Una vez más relajados nos dirigimos al coche, donde me despido muy emotivamente de Pol, Guillem, Chema y Gisela. Aunque realmente aún no soy muy consciente de la trascendencia de la despedida. Así que con Lágrimas de Sangre en el coche y ganas de vivir la siguiente aventura con amigos vamos para Andorra.

 

Salíamos muy tarde, pasada la media noche. Así que el cansancio rápidamente me pasó factura. Pero antes de quedarme frito ya habíamos pasado por Berga y un poco adentrados en las montañas decidimos detenernos. Allí, sin ninguna luz artificial a kilómetros de distancia, nos tumbamos sobre unas mesas para observar las estrellas. Es uno de esos momentos mágicos en los que se puede observar la Vía Láctea, y en las que no hay foto posible que pueda transmitir esa inmensidad, es algo que solo se puede vivir  para sentirlo en su plenitud.

Llegamos a Andorra sobre las 3, aunque llegar al mirador que nos quería recomendar Jero nos llevó casi una hora más. Contando que estuvimos inspeccionando la zona y esas cosas. Al final los tres se cagaron y no querían acampar, querían dormir en el coche. Aunque en el último instante Jero se animó, pero no quería adentrarse mucho en el bosque, quería estar cerca de la carretera. Craso error, ya que a la hora llegó un guarda forestal que nos vió des de la carretera y nos echó.

Fuimos para el coche y los cuatro intentamos dormir. Los que mas durmieron fueron Clara y Cristian que estaban a delante los cabrones. En fin, a las 9 o así nos levantamos, aunque yo aproveché el momento en que Jero plegaba su tienda de campaña (por la noche solo la puso bajo el coche) para tumbarme a gusto y dormir unos minutos. Al levantarme con este careto intenté explicar la situación.

 

Entramos para el mirador y grabamos algunos vídeos para el montaje con los cartelitos. Podéis ver el montaje del primer mes aquí. Las vistas eran preciosas, eso sí.

Bajamos al centro, a la capital, a comer algo y ellos querían hacer algunas compras. Bueno querían comprar tabaco, para ellos y medio pueblo. Es lo que tiene cuando el vicio es tan barato en Andorra.

Al terminar nos fuimos para un lago, d’Engolasters creo que se llamaba. Lo cierto es que me teletransportaba a los sitios, porque nada más subirme al coche, por mucho que me resistiera, me quedaba dormirdo.

Aquí la prueba

Llegamos al lago y lo rodeamos mientras parábamos de tanto en tanto a contemplar las vistas, aunque creo que era más bien por el cansancio. Al final saco el ukelele y nos tiramos medio lago tocando el ritmo de Despacito y Cristian y Jero improvisando.

Aquí haciendo el tonto

Después de la caminata llegamos a una pequeña pradera donde todos nos quedamos dormidos. Yo, literalmente, encima de una piedra. ¡Qué agustito!

 

Después nos bajamos para el pueblo de La Massana, donde vive un familiar lejano que me invitó a su casa. Cenamos por el pueblo y nos despedimos. Esta vez si que se hizo duro. Las despedidas de la noche anterior sirvieron para que durante todo el día en Andorra me fuera dando cuenta de lo que realmente significaba esta despedida. Así que cuando tocó el momento de las últimas despedidas toda la nostalgia llegó a su auge y se hizo realmente difícil.

 

Me voy para casa de mi nuevo anfitrión y descanso como un campeón. Creo que dormí más de 14 horas. Asi que con pilas recargadas me dirijo a buscar a mi BlaBlaCar que me llevará hasta Toulouse.

 

 

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