Viaje a Eslovenia, visitamos Liubliana

Nos despedimos de Giada y cogemos el tren para liubliana. Bueno el tren directo no va, por raro que parezca Italia y Eslovenia no tienen conexión directa. Así que debo subir a Austria y allí coger un tren para Liubliana. Las 16 horas de viaje me daban un buen rato para dormir, aún así llegué bastante cansado.

 

Liubliana no es una ciudad con monumentos impresionantes ni nada por el estilo, pero tiene un encanto propio. Además es muy mochilera, cosa que tampoco me gusta mucho. Para mí un lugar muy turístico y muy mochilero acaba siendo lo mismo… sólo que los últimos van más de guays.

Liubliana

La gran cantidad de mochileros hizo imposible encontrar un Couchsurfer, así que nos tocó irnos a un hostel. Costaba 15€ pero no estaba mal, había cocina y buffet libre para desayunar. Al final le sacábamos partido por las mañanas.

Al día siguiente me dispuse a hacer un free tour, aunque solo estuviera disponible en inglés. Empezamos en una plaza donde simulan que llueve en el centro, una chorrada que provoca miles de fotos a los turistas.

Aquí abajo estaba la lluvia artificial

Luego nos vamos para la catedral, con una maravillosa puerta que explica la historia Eslovenia. En ese punto me sentí inteligente, ya que la guía dijo: “entrad a la iglesia y luego cogéis agua para beber. Decidí hacerlo en orden inverso, así no tenía ninguna cola. Juzgada maestra sino llega a ser que casi me dejan en la iglesia metido.

Catedral de Liubliana

Vamos para el mercado, donde lo que más me llama la atención y las abejas. Pululan donde quieren, e incluso parecen empezar a hacer enjambres en la fruta. Pero a los clientes parece no importarles, así que al tendero menos.

 

Terminamos en la plaza donde está el gobierno. ¿O era la rectoría de la universidad? Lo que recuerdo perfectamente es que allí hizo su primer discurso Tito, el presidente de la antigua Yugoslavia Comunista. Se dice que al subir el cielo se nubló y oscureció, hasta terminar su discurso, que la claridad volvió a los cielos.

Donde el discurso de Tito

Al terminar el tour volví a hacer otra entrad e hice un poco la review del viaje. Resulta ser que quería retos a la hora de moverme, me oigo ahora y tengo ganas de pegarle una paliza.

 

Volvemos al hostel, donde decían por la mañana que no había plazas. Al final si que había una, aunque la habitación era un poco hortera, quizá demasiado.

 

Al día siguiente, juego un poco a Basquet, con unos franceses y luego con un madrileño. Todo sudado me subo al castillo y de ahí camino a la estación. Dejamos Liubliana para irnos a Zagreb.

 

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