Viaje exprés por los Alpes (Austria, Liechtenstein y Suiza)

Dejamos Bremen después de despedirnos de la familia y pasar un par de noches con ellos en Alemania. Cogemos el tren para Hannover, donde deberemos tomar otro para llegar hasta Innsbruck. Si los alemanes tienen el tópico de puntuales, creo que es el tópico más falso del mundo. Pocos países van con tanto retraso como en Alemania.

En el vídeo hablo de los primero 15 minutos, pero al final ¡llegó hora y media tarde! Cuando conseguí entrar a mi compartimento me encuentro con 3 personas más. Normalmente hay dos o tres personas por compartimento, así uno se puede tumbar un poco para dormir. Pero con cuatro fue un auténtico tetris humano y un dolor en todos los músculos, huesos y articulaciones.

 

Llegamos a Innsbruck y me llevo una decepción importante. Soy consciente de que el encanto de la ciudad son las montañas que la envuelven y que llegué en un día con nubes bajas. No conseguí ver nada más allá del pie de los montes, pero tampoco logré ver un encanto especial a la ciudad. Aunque todo depende de impresiones y después de la nochecita que había pasado quizá no estaba para ver encanto en ningún lado.

Es que el día no acompañaba…

Aunque quizá hubiera otras razones. Llevaba unos cuantos días sin ir de vientre y solo teniendo oportunidad de hacerlo en los baños de los trenes. Eso o pagar por ir a un baño público de alguna ciudad. Quizá eso también genere mal humor. Aquí un vídeo con la verdadera problemática.

 

Vamos de camino a Liechtenstein cruzando los alpes austriacos. Lo cierto es que son unas vistas maravillosas, pero el cansancio acumulado me impidieron ver mucho. Aún así mis ojos consiguieron vislumbrar estas bellas vistas.

La belleza de los Alpes

Llego a Feldkirch, un pequeño pueblo de Austria donde sale un bus interurbano que lleva a Liechtenstein. Un poco caro el bus por cierto. La linea solo pasa por villas que no llegan al millar de habitantes. Y es que básicamente eso es Liechtenstein, pueblos muy pequeños en mitad de los alpes. Y eso le confiere cierto encanto.

Vaduz, Liechtenstein

Pero debía tomar una buena panorámica para mi vídeo. Las nubes se habían disipado y el sol pegaba fuerte. Así que no se me ocurre otra idea que subir al castillo con la mochila a cuestas. Pero lo cierto es que era lo único realmente destacable que se veía des de abajo.

 

Pero arriba me llevo una sorpresita. Buscaba algún sitio donde colocar la cámara y que al menos se viera un poco el castillo. Pero nada. Estaba cerrado a cal y canto, solo había una pequeña entrada de tierra y todo rodeado por muros. Toda la sudada para un fracaso increíble.

 

Eso si, las vistas a medio camino valían mucho la pena. lástima que no hubiera hueco para grabar. Aquí os comparto un poco esa maravillosa panorámica. No pude entretenerme mucho ya que debo coger el bus de vuelta con el tiempo justo. Eso sí, aprovecho para avisar a la gente que sube que el castillo no se puede visitar. No soy un cabrón como los otros que bajaban.

 

Llegamos justos a coger el bus y vamos al pequeño pueblo suizo de Sargans, dejando a la pequeña Liechtenstein en la otro lado del río. En unas 3 horas nos presentamos en la capital helvética, donde quedo con mi couchsurfer, Sina, para hacer una parada en mi arduo viaje.   

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