Visita de un día a Sofía, Bulgaria

Salimos de Thessaloniki por la mañana temprano, a uno de los países más pobres de Europa: Bulgaria. El camino pasó por bellas montañas, para luego dejarnos en un pueblo en la frontera. Allí cambiábamos de tren y de paisaje, más que nada de las ciudades. Donde se notaba el comunismo pasado y la pobreza actual.

 

Llegamos a Sofía y en la estación me encuentro a una pareja hablando español. No dudo en hablarles, y ya que estamos que me firmaran como testigo, el formulario es en español así que siempre es más fácil. Al salir la ciudad no prometía mucho, aunque a poco a poco iba encontrando edificios que me gustaban más.

El edificio, para que veáis el nivel que había

Hasta llegar a una plaza bastante bonita, con un edificio público algo modernista. Me siento a observar y descansar un poco, iba todo el día con la mochila, y se me sienta un chico jordano al lado. Se pone a hablar conmigo, cosa que ocurre mucho, te ven con la mochila y llamas la atención. Pero no era del todo así, según llegaba alguien se ponía a hablar con todos. La mayoría se conocían y había abueletes, sintecho, jóvenes, etc. Lo más curioso era que casi nadie hablaba inglés, pero nos comunicábamos. Los gestos ayudan, yo imitaba el tren para decir como iba a Turquía, pero a veces son demasiado. Un viejo verde me empezó a decir que las chicas turcas eran muy guapas y el siguiente gesto fue fingir sacársela (gracias a dios por que por un momento creí que no fingía) y simular una bofetada turca.

La plaza de las gentes

Luego me quedé con el jordano, que me explicó la dura situación en Bulgaria y la suya en particular. Pero yo debía seguir viendo la ciudad. Fue entonces cuando me encontré con una plaza que me impresionó, sobretodo por la mezcla de culturas. En primer lugar una mezquita a lo lejos, por otro lado había unas ruinas romanas, y enfrente de estas una gran plaza de corte comunista.

 

Seguí recorriendo las calles encontrándome con muchos más edificios neoclasicos y alguna que otra iglesia ortodoxa. Intenté sacar alguna foto dentro, pero son un desastre. Después de que me echaran caminé por el paseo principal y allí me encontré con la pareja de la estación. Un inglés y una española que estaban viajando por los Balcanes y ahora estaban en Bulgaria invitándome a una cerveza.

El paseo.

Nos despedimos y me voy a acabar de ver la ciudad. Suerte, porque me dejaba lo más maravilloso, su catedral. Después de un paseo con maravillosos monumentos llegamos a la imponente catedral ortodoxa.

La catedral a lo lejos

Una vez allí enfrente me pongo a hacer la review. La verdad es que digo cosas un poco estúpidas, pero es que estaba muy impresionado por como la gente cruzaba las calles. Descubrí más tarde que casi todo son pasos subterráneos, no obstante veías a ancianos cruzando vías de 4 carriles con toda su parsimonia.

 

Por último me voy para la estación cruzando un parque con estatuas. Una de ellas me miraba de manera un poco inquietante. Llego a coger el tren, uno turco y que la verdad era todo un lujo, con nevera, mesa para comer y un grifo. Lo compartí con un turco que vivía en Alemania y volvía a su tierra para abrir un negocio de artes marciales. Así que a los dos nos esperaba Istanbul.

¿¡Que te vas!?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *