Visitamos Bucarest

Salimos de Istanbul y nos esperan 20 horas de viaje hasta Bucarest. Por suerte los trenes turcos son muy cómodos y ademas estaba solo en el compartimento. Así que me tiré casi todo el viaje durmiendo. Me desperté solo en la frontera turca y justo a la llegada del imponente Danubio.

 

Al llegar allí me dio por ir a la cola del tren, y allí me encontré con una bonita estampa. También se acercó el revisor, que había estado bastante hosco conmigo todo el viaje, pero quizá cautivado por la imagen empezó a estar muy amable. Al final me despidió, al irme, como si hubiera una amistad entre medio…

 

Eran las 7 de la tarde y ningún Couchsurfer había contestado, así que nos metimos en un hostel simplemente a descansar. Allí conocimos a una chica mexicana que estaba viajando por Europa haciendo voluntariados en los hostels y ahora se encontraba en el Bucarest a dos días de irse. Le dí una de mis pegatinas y lo puso en sitio privilegiado.

 

Al día siguiente empezamos a visitar la ciudad. Es una ciudad bonita, con muchos edificios neoclásicos, típico de la era imperial. Calles anchas y con ese toque a era comunista. Además de varios parques y lugares muy tranquilos.

Alguno de los muchos edificios de Bucarest

Pero estábamos algo cansados. Quizá las 20 horas pasaran factura, o quizá el trote de todo el viaje acumulado; pero costaba disfrutar de la ciudad. Al final no quedó otra que volver al hostel, porque mi cuerpo no podía más, o más bien mi mente no podía disfrutar de Bucarest.

 

Esa noche una chica española me había dicho que podía dormir en su casa, por Couchsurfing obviamente. Pero fueron pasando las horas y ella seguía sin contestar. Así que al final tuvimos que quedarnos todas las noches en el hostel. Contestó el último día, diciendo que no le llegaron los mensajes… Lástima.

Al día siguiente fui a visitar el imponente Palacio del Parlamento, un delirio de grandeza de Ceaușescu, creando el edificio administrativo más caro y pesado del mundo. Hablaré sobre él en un post aparte, sobretodo de los datos ya que carece de arte o inspiración.

Palacio del parlamento

Al día siguiente nos esperaba un tren para Chisináu, Moldavia. 14 horas de travesía, bastante menos que las 20 para llegar a Bucarest, pero igualmente es un laaaargo viaje.                                .

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